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miércoles, 9 de febrero de 2011

Ética que censura

Resulta que Carmen Aristegui ignora los fundamentos del periodismo, que el gobierno no tiene injerencia en las decisiones de los medios y que estas empresas anteponen la ética a cualquier otro interés. Así de grande es la mentira que se ha fabricado para justificar la censura a una de las periodistas con mayor credibilidad en el país.

Esta semana dejó de escucharse, otra vez, la voz de Aristegui en la radio. La comunicadora se ha convertido en una coleccionista de agravios y difamaciones. Al sacarla del aire, MVS Radio informó que el viernes 4 de febrero Aristegui “dio por válida una presunción” y como se negó a una disculpa, tuvieron que finalizar su relación contractual.

Carmen no le debe una disculpa a nadie. A falta de precisión en el comunicado de la empresa, se ha especulado que el despido está relacionado con sus comentarios sobre la manta exhibida en el Congreso por el diputado Fernández Noroña: “¿Tu dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No, verdad? ¿Y porqué lo dejas conducir el país?”.

Fueron pocos los medios que reprodujeron o mostraron el mensaje de Noroña. Aristegui fue más allá: en su emisión del viernes omitió las críticas automáticas al circo legislativo para abundar en el análisis del texto. En ningún momento validó la denuncia, por el contrario, mantuvo su lenguaje en condicional y se limitó a pedir una postura formal de Los Pinos.

“¿Tiene o no, Felipe Calderón, problemas de alcoholismo?”, fue la pregunta final de su comentario editorial. “Por eso, lo que ayer pasó y por lo que en el clima de las redes sociales se puede percibir, con razón o sin ella, sí merecería una atención seria, una atención particular, sobre esta interrogante”. ¿Dónde está el rumor, la falta de ética?

Aristegui no satanizó el alcoholismo y mucho menos incapacitó a Felipe Calderón. Tampoco celebró la ocurrencia de Noroña. Nada. Simplemente hizo una pregunta. Y quisiéramos suponer que en la libertad de expresión que el presidente considera vital para la democracia hay espacio para cuestionar.

Quienes minimizan el caso ignoran la censura y recurren a la crítica personal y la lógica empresarial. La llaman “mártir”, “santurrona”, “loca”. Hay quien dice que “no era rentable”, que la empresa estaba en su derecho. Lo cierto es que su programa matutino era el de mayor audiencia y que MVS patrocinó la campaña “Más libre que nunca” al contratarla.

En todo caso, Carmen es menos libre que nunca. Cada vez se le cierran más puertas y el gremio periodístico no ha sido especialmente solidario. El peregrinaje que ha llevado a Aristegui de una frecuencia a otra, de un medio a otro, es el resultado de su búsqueda por una mayor libertad. Se le reducen las opciones, se le trata de asfixiar, pero ella sigue íntegra. Su público la seguirá a donde vaya.

El problema es la “ética” que censura, la interpretación conveniente de un código que no puede estar por encima de la Constitución. La facilidad con la que se acalla a un periodista en México es alarmante. Lo dijo Carmen, ayer miércoles, cuando finalmente habló sobre el tema: “Es algo que no se merece nadie, que nos daña a todos y que para lo único que va a servir es para el desahogo absurdo de un berrinche presidencial”.

miércoles, 27 de octubre de 2010

NarcoTV

Una exclusiva de “El Chapo News” conmociona a Chihuahua. El último episodio de NarcoTV acusa a la ex procuradora, Patricia González, de nexos con el Cártel de Juárez. El protagonista es su hermano, secuestrado la semana pasada y colocado frente a una cámara para ser interrogado. Según la acusada, fue grabado en un cubículo de los edificios diseñados para el nuevo sistema penal. Los productores y entrevistadores son paramilitares uniformados y con armas largas.

Pero eso no es todo, la saga tiene cinco capítulos más. Así lo informo en entrevista con Carmen Aristegui el periodista exiliado Jorge Luis Aguirre, director de LaPolaka.com, medio que difundió el primer video. Vía satélite desde Estados Unidos, Aguirre comentó que el grupo responsable del mensaje -presuntamente ligado al Cártel de Sinaloa- tiene preparados nuevos escándalos, aunque negó tenerlos en su poder.

“Es una venganza”, dice la ex procuradora. Patricia González argumentó que los afectados por su impecable labor justiciera quieren desprestigiarla. Dijo que los captores de su hermano son policías en activo y despedidos, y rechazó haber ordenado ejecuciones de periodistas y líderes comunitarios, como sugiere el interrogatorio. Por su parte, la PGR emitió un comunicado con la típica respuesta a los asuntos delicados: estamos investigando.

Las opiniones sobre el caso en los últimos días pueden clasificarse en dos categorías: legalistas y alarmistas. Las primeras descartan cualquier valor del video porque el declarante está encañonado y porque sus afirmaciones no tienen valor probatorio en un juicio. Las segundas, aprovecharon la revelación para extrapolar el tema y llevarlo a nivel de Estado. Según dicen, se evidencia su debilidad y la existencia de grupos insurgentes.

No comparto estos extremos. Pese al contexto, es un error minimizar las confesiones del hermano de la procuradora, aunque resulta exagerado el intento de tomarlas como prueba irrefutable de los males que aquejan a todo el país. No obstante, el episodio permite reflexionar sobre la forma y no sólo sobre el fondo.

La guerra por las “plazas” en México lleva meses librándose en el frente comunicativo. Preocupa que el crimen organizado se haya convertido en un proveedor frecuente de contenidos para los medios. En la medida en que se transmitan, continuarán llegando a las redacciones o apareciendo en Internet. En mi opinión, la obligación de informar no exime de la responsabilidad que en última instancia conlleva la publicación de mensajes diseñados por narcotraficantes.

Es cierto que la agenda periodística es manipulable, que los medios están ahí para reproducir lo noticioso, sea lo que sea. Sin embargo, cuando se abren espacios al narcotráfico existe el riesgo de que la prensa termine controlada por criminales. Sin un debate al interior de los medios, lo que irónicamente llamo NarcoTV o “El Chapo News” llegó para quedarse. La delincuencia seguirá tomando carreteras, municipios, estados, noticieros y primeras planas...

miércoles, 19 de mayo de 2010

La noticiosa nada

Se informa que no hay nada que informar… así han transcurrido los días desde la desaparición de Diego Fernández de Cevallos. El sábado 15 de mayo, el panista Manuel Espino inició la controversia cuando escribió en Twitter: “Hay mucho rumor sobre la desaparición del Jefe Diego, me dicen que está muerto y el cuerpo en el campo militar de Querétaro.”

Inició el furor mediático y también las especulaciones. La inexplicable ausencia de un ex candidato presidencial obtuvo primeras planas y horario estelar. Se desconocían los detalles del hecho: “Nada se sabe del Jefe Diego”, publicó Milenio diario. El periódico La Prensa exclamaba “¡Nada!” en su portada. Se reportaba el tema y con suerte su contexto, pero faltaban detalles básicos.

La culpa no es de los medios, sino de los responsables de la investigación. Ninguna autoridad discute el caso. El hermetismo despierta sospechas pero éstas –como los rumores- son insuficientes desde el punto de vista periodístico. ¿Cuánto más puede prolongarse en la agenda noticiosa un tema sustentado en el vacío informativo? Televisa respondió a su manera la noche del lunes.

Luego de la cobertura extraordinaria del sábado por la noche, Joaquín López-Dóriga comenzó la semana explicando en cadena nacional las razones de la televisora para ignorar la historia hasta su desenlace. Algunos dicen que la orden vino desde el gobierno federal. Televisa argumenta el “respeto a la familia” y el “respeto a la vida”. López-Dóriga señaló que la medida no fue fácil pero será firme.

No sorprende que Televisa omita información, sino que justifique el acto. En el ahora olvidado “caso Paulette” -que inicialmente implicaba una “desaparición”- ninguno de los argumentos mencionados se le ocurrieron a la empresa. No por eso me uno a la crítica automática a su decisión. Como periodista y televidente me parece exagerada y a la vez razonable.

La exageración radica en asfixiar un tema de interés nacional con la promesa de resucitarlo cuando concluya, asumiendo que en su desarrollo no habrá episodios relevantes. Lo razonable es evitar la repetición innecesaria de un hecho sobradamente conocido, independientemente de las reacciones que genere. Lo criticable es el bloqueo informativo desde la Procuraduría General de la República y el gobierno de Querétaro. ¿Cuánto más resistirán la presión de los medios?

Eventualmente Diego Fernández de Cevallos aparecerá muerto o será liberado. Carmen Aristegui ha difundido la posibilidad de que miembros del crimen organizado lo hayan secuestrado para negociar con el gobierno federal. De confirmarse esta hipótesis, la “colombianización” mexicana sería inminente. Tampoco descartemos la posibilidad de que las procuradurías terminen difundiendo alguna versión que insulte a la inteligencia y al sentido común.

Vivimos en el país donde todo pasa y nada pasa. Cuando la prensa depende de la versión oficial para seguir reportando y el gobierno ha decidido que el tema le incomoda, inicia una carrera de resistencia. Las dependencias apuestan al desgaste con boletines escuetos y llamados al respeto. Los medios deberían insistir e investigar por su cuenta. Sólo así existe la esperanza de que pronto haya algo que informar…

miércoles, 31 de marzo de 2010

Política farandulera

Millonarias. Así son las cuentas bancarias de los clientes y las ganancias de un negocio que rara vez se completa en su sentido más amplio. Decir que está “de moda” es subestimarlo, atribuir a su influencia la elección cargos públicos es razonable.

La compra de “avales” surgidos del medio del espectáculo por parte de políticos y empresarios está en auge. En tiempos de la voracidad publicitaria, una cara conocida y una sonrisa Colgate son los únicos requisitos para personificar a la confianza.

Los ejemplos sobran. En estos días abundan los comerciales de Itatí Cantoral con el gobernador de Hidalgo. También hemos visto a Lucero promoviendo al gobierno del Estado de México, a Ernesto Laguardia convertido en porrista del mandatario chihuahuense y a un par de actores que, por la magia del contrato, descubrieron su vocación ecológica.

En cualquier diccionario, las acepciones de la palabra “aval” presuponen la existencia de dos entidades: la principal u obligada y la que responde por la primera. El problema surge cuando se fija el precio a un respaldo inexistente.

‘Te presto mi imagen, pero no me hago responsable’. O como diría Raúl Araiza -uno de los actores ecologistas- da igual si es Coca-Cola o Marinela. Tú dame el guión y yo lo digo sonriente, vendo cualquier cosa… pero paga.

Prostitución. ¿De qué otra forma puede clasificarse el giro de agencias como Imagen y Talento Internacional? Esta empresa, se sabe ahora, es el centro de la controversia entre Televisa y su socio Simón Charaf, dueño del infame Bar Bar.

Hace justamente una semana, Charaf fue entrevistado por Carmen Aristegui en MVS Noticias. Ahí denunció que la cobertura de la televisora de Emilio Azcárraga al caso del futbolista Salvador Cabañas pretende arrebatarle el 49 por ciento de una sociedad que administra “el talento” de casi 100 cantantes, actores y conductores.

Las filas de Imagen y Talento Internacional incluyen a figuras de la farándula, las telenovelas y hasta los noticieros. En esta última categoría destacan nombres como Leonardo Kourchenko, Carlos Loret de Mola, Adela Micha y Lolita Ayala. No sorprende que algunos ‘periodistas’ vendan “crema rosita” o “información que cura”.

En el fondo, la pregunta no es por qué Carmen Salinas vende bálsamos tibetanos o por qué los médicos y dentistas de los comerciales tienen voz de locutores. El tema es la credibilidad y la tolerancia al engaño.

Lo vimos en el año 2000 con el apoyo de celebridades como Chespirito y Eric del Castillo a Vicente Fox. En el 2006 con los elogios a Felipe Calderón por parte de Francisco “Kikín” Fonseca, Erika Buenfil y Fernando Sariñana. ¿Y su candidato? Bien, gracias.

El “aval” no funciona como tal porque la regulación publicitaria lo permite y porque la ética del medio del espectáculo no existe o se compra fácilmente. A estas alturas, creer en los avales es un acto de fe que patrocina todo tipo de fraudes.

Así ocurrió con Erick Guerrero Rosas, comentarista del noticiero de Javier Alatorre en Televisión Azteca. El analista aprovechó su proyección para vender su apoyo a una firma de inversión inmobiliaria que después estafó a miles de personas en varias ciudades del país. Seguro duerme como angelito…

El pleito entre Azcárraga y Charaf es entendible. El negocio que se disputan generará importantes dividendos en los próximos años. La política tiende al espectáculo y mientras la farsa sea rentable, las revistas de cualquier sala de espera son el catálogo de sus mejores aliados… o futuras esposas. Si no, pregúntenle a Peña Nieto o a César Nava.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Televisa vs. Multimedios

Lo último que viene a la mente cuando se piensa en un medio de comunicación “innovador, plural y crítico” es Televisa. Paradójicamente, un proyecto con estas características es la nueva apuesta del consorcio encabezado por Emilio Azcárraga Jean.

Admitiendo que los patrones de información cambian rápidamente, el presidente de Grupo Televisa apadrinó este lunes el inicio de transmisiones de FOROtv. Con la promesa de una mayor cercanía con la audiencia, este canal de televisión difundirá noticias las 24 horas del día, toda la semana.

Participarán comunicadores de primer nivel e intelectuales de innegable prestigio. Nombres como Rafael Cardona, José Carreño, Gabriela Warketin y Denise Dresser permiten suponer que la línea editorial contrastará abiertamente con los demás productos de la empresa.

Dresser, colaboradora de Proceso y catedrática del ITAM, criticó duramente a Televisa cuando Aristegui salió de W Radio. Ahora, la politóloga afirma que los espacios deben tomarse cuando se abren. Asegura también que no pretende achicar su conciencia ni adaptarla a la pantalla. Que así sea.

FOROtv será un éxito si el concepto original perdura. Cualquier intento de desviarlo o diluirlo culminará en un penoso fracaso. En el ámbito periodístico, la credibilidad se gana con esfuerzo sostenido y se evapora en cualquier momento.

El público meta del canal está definido por su ingreso y nivel de instrucción. Son televidentes que buscan permanentemente estar informados. Hablamos de empresarios, políticos, líderes de opinión, académicos y estudiantes que frecuentan las señales de CNN en Español, Telefórmula y Milenio Televisión.

El éxito de estos medios es directamente proporcional al respeto del segmento al que se dirigen. Los responsables de FOROtv sabrán ya que su público es inteligente y sensible en la detección de notas tendenciosas y críticas simuladas. La ausencia de estos vicios garantizará su permanencia.

Bernardo Gómez, vicepresidente de Noticieros Televisa, declaró que el proyecto pretende destronar a Milenio Televisión, canal de Grupo Multimedios que sin contar con el despliegue informativo y tecnológico de Televisa ha sabido hacer más con menos y se mantiene a la cabeza en ese nicho de mercado.

“Bienvenida la competencia”, escribió Carlos Marín en las páginas de Milenio diario. En su minúscula columna diaria, el director del periódico describió una tendencia que se ha confirmado en los últimos días: el acento de FOROtv es en el análisis y el de Milenio en la información.

Cuando un medio de comunicación es expulsado de su zona de confort está obligado a innovar. Si entendemos la relación medio-audiencia como un matrimonio o un noviazgo, la competencia siembra duda. Para retener a la pareja hay que volver a la fase de seducción, conquistar con detalles.

Se dice que el control remoto es un instrumento democrático. Difiero; no puede serlo mientras la oferta programática no considere a los televidentes en la certeza de controlar el espectro, cuando –volviendo al símil- el matrimonio está arreglado. En este caso, la amenaza del divorcio es la invitación a la mejora.

En la batalla por el rating, los competidores están obligados a demostrar su valía con pertinacia. Afortunadamente, en este jaloneo el principal beneficiado es el público.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Latinoamérica amenazada

Triste coincidencia la del martes pasado. La celebración del Día del Periodista en Colombia fue opacada por el cierre de la revista “Cambio”, medio de comunicación que se mantenía crítico a la presidencia de Álvaro Uribe.

Los colaboradores del semanario hablan de censura. La casa editorial asegura que la decisión obedece a razones económicas. En adelante, la revista prestará atención a temas “livianos” que atraigan a nuevas audiencias, se informó.

De esta forma, el periodismo de investigación se convierte en un “modelo de negocios” y los lectores en un “nicho de mercado”. Disculpe usted, la credibilidad no es rentable…

La noticia indignó al gremio periodístico colombiano que, paralelamente, denunció amenazas y acoso por parte de los organismos de inteligencia del Estado.

La asfixia a los medios críticos y la invasión del oficialismo son las principales amenazas al periodismo en Latinoamérica. Otro caso es Venezuela, donde un liderazgo que se dice democrático -y que al mismo tiempo jura su permanencia hasta el 2030- continúa suprimiendo libertades.

Hugo Chávez, quien hace unos días caminó por el centro de Caracas ordenando con ligereza la expropiación de varios edificios, sigue en controversia con Radio Caracas Televisión Internacional, emisora que salió del aire por “golpista” en mayo del 2007 y que el mes pasado fue eliminada de los sistemas de cable por negarse a transmitir mensajes gubernamentales.

Marcel Granier, dueño de la televisora, pidió esta semana la intervención de la Organización de Estados Americanos en defensa de la libertad de expresión. Por su parte, el presidente venezolano sacó un capricho más del sombrero: “De repente con Chávez”, un programa de radio sin horario fijo.

“Es de repente, a cualquier hora, pudiera ser a medianoche, de madrugada…” explicó el mandatario en la primera emisión. Esta infantil ocurrencia se agrega a la estrategia de medios encabezada por el programa televisivo “Aló Presidente” y la columna dominical “Las líneas de Chávez”. La fórmula es: menos crítica y más autopromoción.

México no contrasta con esta realidad ni es ajeno a ella. Colombia y Venezuela ofrecen símiles y posibilidades. Historias que, por desgracia, hemos escuchado o pronto viviremos.

El boicot económico al periodista José Gutiérrez Vivó en el sexenio de Vicente Fox, la salida de Carmen Aristegui de W Radio por “incompatibilidad editorial”, la suspensión discrecional de la publicidad oficial en revistas y los recientes despidos por censura en Notimex son hechos que apuntan en la misma dirección.

Las voces deberían multiplicarse, no reducirse. Nada más peligroso para un país que transita hacia la militarización que la centralización informativa. Esta tendencia se amplía con la ignorancia y encuentra en la parálisis social su mejor pretexto.

El estado actual del periodismo en Latinoamérica es preocupante. A la pobreza y la violencia imperantes se suma la reducción de libertades y de fuentes informativas.

A falta de una masa crítica con potencial transformador, sólo queda denunciar y concientizar. Esperar que la sociedad reaccione antes de que el retroceso sea tal que ya no pueda hacer nada al respecto.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Transición

¿Logró México transitar de un régimen autoritario a una verdadera democracia? Esta es la pregunta central del más reciente libro de Carmen Aristegui bajo el sello de Grijalbo. En casi 300 páginas, la periodista presenta una serie de entrevistas con personajes centrales de la vida nacional, quienes ofrecen sus memorias, percepciones y opiniones sobre el accidentado proceso de consolidación democrática en México durante las últimas décadas.

“Se dice que la entrevista es el género propagandístico por excelencia, pues se facilita al entrevistado el espacio para que diga lo que quiere decir. ¿Estás de acuerdo?, ¿o crees que el entrevistador tiene la capacidad de hacer que el entrevistado diga lo que él quiere escuchar?”

El párrafo anterior reproduce una de las preguntas que formulé a Aristegui en el marco de las reuniones de la Sociedad Interamericana de Prensa en octubre de 2006. En su respuesta, la periodista negó la carga mercadológica del género periodístico y precisó que el éxito de una entrevista radica en obtener la información que el entrevistado prefiere ocultar y escuchar aquella que desea difundir.

Las conversaciones compiladas en el libro, ilustradas con fotografías de Ricardo Trabulsi, demuestran el dominio de Aristegui en la técnica de mezclar ambos enfoques. Quizá para el lector resulte poco interesante escuchar a Manuel Bartlett exculparse por enésima vez de la caída del sistema en 1988, pero a cambio recibe las sorpresivas declaraciones del ex presidente Miguel de la Madrid, quien acusa de corrupción a su sucesor, Carlos Salinas de Gortari.

Fue precisamente Salinas quien el 13 mayo 2009 expresó en un comunicado su “dolor e indignación” por los términos y condiciones en que se había realizado la entrevista a de la Madrid. Al nombre de Carlos Salinas se suma el de Vicente Fox en la lista de personajes que, por cobardía supongo, no accedieron a ser entrevistados.

El político guanajuatense optó por redactar un texto donde narra sus inicios en la política y su odisea por “sacar al PRI de Los Pinos”. Ahí defiende a los hijos de Marta Sahagún y celebra que su compañera de vida sea una demócrata. Llegado el momento de discutir su sexenio, Fox precipita el tema con la frase que Aristegui califica de brevísima y desconcertante: “…y así pasaron los seis años”.

¿Se arrepiente la politóloga Denise Dresser de haber votado por la izquierda en 2006? ¿Por qué cree Manuel Bartlett que López Obrador es el único que puede detener una revuelta social? ¿Qué ex candidato presidencial llama “Barbie masculino” a Enrique Peña Nieto? ¿Se le antoja la presidencia de la República al ex rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente? ¿En que consistió la “asustadita” que según Manuel Espino, ex dirigente del PAN, le dieron en el rancho de los Fox? ¿Qué opinan de la democracia mexicana intelectuales como Roger Bartra, Carlos Fuentes, Lorenzo Meyer y Carlos Monsiváis?

Estas y otras interrogantes se disipan en las páginas de “Transición”. Una obra que invita a la reflexión en tiempos definitorios, un testimonio de los errores que han conducido al país al borde de un estallido. El cinismo y la impunidad son evidentes en los años repasados por Aristegui en su libro. Ahora toca a la memoria colectiva no perpetuarlos desde el olvido. De lo contrario, la respuesta a la pregunta que inicia este texto nunca será alentadora.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Sobre el Premio Nacional de Periodismo

El Club de Periodistas de México me distinguió este martes con el Premio Nacional de Periodismo 2009, honor compartido con comunicadores como Eva Golinger, Carmen Aristegui, Ana Lilia Pérez y académicos como Noam Chomsky, Lorenzo Meyer y John M. Ackerman.

El reconocimiento en la categoría de “Trabajo Periodístico Universitario” también lo recibió Juan Manuel Ramírez, colega en la realización del blog Notas UDLA, un proyecto de periodismo digital en la Universidad de las Américas Puebla. Este medio surgió como una propuesta multimedia ante el vacío informativo generado por la censura al semanario estudiantil “La Catarina”.

El jurado calificador, que evaluó 7 mil 281 trabajos, destacó en sus razones el “trabajo impecable” que evidenció la forma en que el rector Luis Ernesto Derbez antepone sus intereses a los de la comunidad universitaria, “vulnerando también los derechos humanos, laborales y académicos.”

La ocasión nos permitió hacer pública una reflexión sobre el estado del periodismo universitario en México, una práctica en peligro de extinción. Lo anterior –amplío ahora- se debe a la escasez de programas académicos que lo impulsen y a la inconveniencia que su práctica representa para las instituciones educativas.

Los medios estudiantiles de línea editorial independiente son cada vez menos. En su lugar, se distribuyen periódicos editados por las oficinas de Prensa con claras intenciones propagandísticas y aparentemente nadie nota la diferencia.

En este contexto, la vocación periodística de muchos jóvenes se desperdicia en la difusión de logros y “buenas noticias”. La investigación, la crítica y la incomodidad inherentes a un ejercicio informativo digno quedan fuera de la ecuación.

Luego, la versión complaciente y distorsionada del periodismo termina implantándose en la mente de los universitarios que, una vez fuera, están listos para reproducir boletines, ocultar datos y mendigar la aprobación de la autoridad en turno.

Hacer lo contrario representa un riesgo, dentro y fuera un campus. Los estudiantes son acusados de abaratar su título y los ciudadanos de despreciar a la Patria. La incomprensión y el reproche son la constante.

Ese riesgo acompaña la labor de muchos, que es el derecho de todos. La información ya no puede negarse, aunque siga ocultándose. En México el reto es mayúsculo pues impera la corrupción. Por eso, los motivos de un periodista en este país sólo se entienden –como escribí en la primera entrega de esta columna- desde “la peligrosa ignorancia o la verdadera vocación”.

Muchos han quedado en el camino. “Periodistas y más periodistas masacrados. Los muertos gritan y la justicia calla”, dijo en la ceremonia del martes Celeste Sáenz de Miera, secretaria general del Club de Periodistas. “Todo pasa y nada pasa”, reclamó.

Carmen Aristegui –quien recibió el premio en la categoría de “Entrevista”- comentó: “La impunidad es precisamente uno de los rasgos más trágicos de esta nuestra difícil transición a la democracia mexicana, si es que eso existe ya en estos momentos del país”.

El reconocimiento honra y compromete. Haberlo recibido se transformará en un recordatorio permanente de las cualidades deseables en mi labor periodística. El desafío apenas inicia y lo mejor está por venir.

miércoles, 22 de julio de 2009

Si yo fuera presidente

Una frase célebre del priísmo, atribuida al ex gobernador mexiquense Carlos Hank González, sostenía que “un político pobre es un pobre político”. Hoy en día, la nueva moneda de cambio es el rating, así lo sugieren las páginas del libro “Si yo fuera presidente” del periodista Jenaro Villamil. La confusión entre el nivel de audiencia televisiva y el grado de eficacia política es la esencia del texto editado por Grijalbo que tiene como personaje central a Enrique Peña Nieto.

El mandatario de la sonrisa y el copete perfecto, carta fuerte del PRI para las elecciones del 2012, es escudriñado por el reportero de la revista Proceso. Villamil describe el inicio desangelado de su carrera política, su papel en la administración del infame Arturo Montiel y la historia de su camarilla: el “Grupo Atlacomulco”, cuyo máximo exponente fue Hank González.

El autor afirma que Peña Nieto es protagonista de un reality show que -según la primera factura- ha costado más de 740 millones de pesos. La “Estrategia Integral de Comunicación” abarcaría recomendaciones, redacción de discursos, manejo de crisis, diseño de mensajes y preparación para los medios; además de la inversión en televisión.

Este punto desató la polémica. El periodista señala que el gobierno del Estado de México contrató los servicios de Televisa a través de empresas intermediarias como “TV Promo” y “Radar Servicios Especializados”, a fin de maquillar los gastos reales. Las tácticas de mercadotecnia política incluirían el infobranding, es decir, propaganda disfrazada de información.

Eso explicaría la presencia constante del gobernador mexiquense en la pantalla. Los monitoreos son contundentes, por ejemplo, los resultados de la medición promovida por el Senado de la República durante la discusión de la reforma electoral. En cuestión de 15 días, Enrique Peña Nieto había aparecido 700 veces en la televisión, seguido de Marcelo Ebrard con 449 menciones. El tercer lugar lo ocupaba Manlio Fabio Beltrones con menos de 30. ¿Por qué la diferencia?

En una inusual reacción a la crítica, Televisa publicó un desplegado hace unas semanas contra Jenaro Villamil y Carmen Aristegui, quien comentó el libro en su programa de radio. La empresa llamó mentirosos a los informadores. Argumentó que el Estado de México es la entidad federativa con mayor población y que los contenidos se planifican en proporción a la audiencia interesada.

Así pues, con lo que podría ser la creación de un nuevo factor de interés periodístico -de tipo demográfico- la televisora defendió la cobertura al mandatario mexiquense. Habrá que exhortar entonces a Veracruz, Guanajuato y Nuevo León a que reclamen su derecho de pantalla e ignorar a Baja California Sur y a Colima por falta de quórum.

Si Villamil es un “periodista de consigna” y un difamador, como acusa la televisora, es tiempo de abrir los contratos. Si el Estado de México está interesado en la transparencia y la rendición de cuentas es momento de probar que la popularidad del “viudo de oro” no se fabricó al margen de la ley.

miércoles, 24 de junio de 2009

Espantosas confesiones

Durante la luna llena, las ostras se abren completamente y los cangrejos aprovechan para tirar dentro de ellas alguna piedra o trozo de alga para evitar que se cierren, y así poder devorarlas. Leonardo da Vinci usaba este ejemplo para prevenir a los que abrían demasiado la boca. Su destino, decía el genio italiano, es terminar a merced de quienes escuchan.

“¿Hay periodistas aquí?” preguntó durante una reunión informal el candidato del PAN a la alcaldía de San Pedro Garza García, Nuevo León, uno de los municipios más ricos del país. Tras la respuesta negativa de los asistentes, el político aseguró -en un acto de verborrea incontrolable- que había pactado con narcotraficantes para mantener la paz y la seguridad.

Mauricio Fernández continuó con lo que después él mismo calificó de “espantosas confesiones”. Dijo que los hermanos Beltrán Leyva protegían la ciudad, que habían prohibido la entrada a “Los Zetas” y que sólo había que detener las “ventas obvias” de droga. Así consta en las grabaciones difundidas por Reporte Índigo y reproducidas por Carmen Aristegui en MVS Noticias.

La periodista entrevistó al declarante, quien también es empresario y trabajó para el poderoso Grupo Monterrey. Fernández negó sus dichos e iracundo despotricó contra Ramón Alberto Garza, director de Reporte Índigo. Argumentó que el responsable de esta revista electrónica estaba molesto por su negativa a firmar un contrato de publicidad. Ya lo dijo el columnista Miguel Ángel Granados Chapa: “como si Garza fuera un revistero extorsionador”.

La trayectoria de Ramón Alberto Garza incluye importantes posiciones en los periódicos de Grupo Reforma, en Televisa y El Universal. Sin embargo, el coraje del candidato lo llevó a demandarlo penalmente; la primera denuncia de su tipo contra un periodista que publica en Internet. “Si te muerde un perro, denuncias al dueño del perro”, explicó el panista.

La historia se repite: el político se equivoca pero la prensa es culpable. Esta coartada huele a podrido y nunca funciona, el caso Puebla es un antecedente directo. Los periodistas trabajan con dichos y hechos. Una investigación que probara el vínculo entre Mauricio Fernández y el cártel de los Beltrán Leyva hubiera sido complicada y laboriosa. En cambio, el candidato decidió regalar su desprestigio confiado en que a las palabras “se las lleva el viento”. ¿Y las grabadoras?

El episodio en Nuevo León pone en duda, nuevamente, la “Guerra contra el narcotráfico” y las declaraciones de Germán Martínez, líder nacional del PAN, quien niega pactos entre sus candidatos y el crimen organizado.

No estaría de más que las figuras públicas dominaran lo que el estratega Robert Greene ha llamado el arte de decir siempre “menos de lo necesario” en su libro “Las 48 leyes del poder”. A más palabras, mayor vulnerabilidad y como dijera Jean-Francois Paul de Gondi -político del siglo XVII- “es más perjudicial decir tonterías que cometerlas”.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Verdades y absurdos

Indigna más la indiferencia que la impunidad, dicen más las excusas que los hechos. Un ex presidente de México declaró corrupto a su sucesor y todo sigue igual. Que el asunto es "entre particulares", que el señor es un débil mental y no puede opinar, que la periodista "abusó" de su confianza, que la historia juzgará... ¿A quién se le ocurre? Son la justificación y el silencio volviéndose cómplices; es la apatía prolongando los saqueos.

Como el reflejo en un espejo, México está al revés. Quienes deberían ser juzgados viven plácidamente, quienes deberían informar callan y los pocos que lo hacen son criticados. Sólo así se entiende que Carlos Salinas de Gortari haya capoteado un nuevo escándalo, que las televisoras omitieran el tema y que se pretenda denostar la labor de Carmen Aristegui.

A dos semanas de que la periodista difundiera en su programa de radio las declaraciones de Miguel de la Madrid, el tema ha perdido peso en los medios que lo replicaron. Los demás, se aferran aún a las sobras del banquete epidémico que los convirtió en guardianes de la salud pública.

Entrevistada por el semanario Proceso, Aristegui confiesa que la conversación con el ex presidente fue sorpresiva. De la Madrid no se distinguía por ser particularmente revelador y de pronto ahí estaba, señalando la inmoralidad del sexenio de Salinas y los negocios ilícitos de su hermano Raúl.

Inútilmente se ha intentado demeritar la entrevista, argumentando que las respuestas monosilábicas prueban la incapacidad del entrevistado. Como si no existieran frases coherentes o un hilo conductor. Más aún, como si un cuestionario con preguntas cerradas fuera inválido o se tratase de un invento siniestro al margen de la actividad periodística.

Los dichos de Miguel de la Madrid deben investigarse, su minimización genera sospecha y retrata -como diría Aristegui- a una élite política que se alinea para mantener vigente el pacto de impunidad que ha prevalecido en México a lo largo de muchos años.

Hemos perdido la capacidad de asombro y aprendido a creer en toda clase de cuentos. El periodista -como agente de cambio social- requiere de una audiencia receptiva y crítica, dispuesta a opinar y a exigir. La investigación periodística es incapaz, por sí misma, de contrarrestar el letargo de la justicia ante la evidencia de posibles delitos.

Nos hemos acostumbrado a los comunicados, los desmentidos y las versiones oficiales. ¿Qué hay de los hechos? Ante este panorama, sólo el absurdo es posible. Si las declaraciones de Miguel de la Madrid merecen la indiferencia y el olvido tras su obligado suicidio político, podría concluir este texto diciendo que nunca lo escribí y todos habrían de creerme.

sábado, 28 de febrero de 2009

El Revolcadero

Lejos de resentir la caída de las bolsas, el empresario Carlos Slim se beneficia de los “catarritos” económicos. El inevitable colapso de México en las declaraciones nostradámicas de su hombre más rico, también es rentable. ¿Cuáles son las intenciones del martilleo empresarial al discurso siempre optimista de Felipe Calderón?, ¿qué obtendría el magnate presionando eficazmente al presidente del desempleo?

Las crisis son capitalizables y el fundador de Grupo Carso decidió mover sus piezas. Lo hizo porque no ha conseguido autorización para que Telmex ingrese al mercado de la televisión de paga y porque se niega a cumplir requerimientos de conectividad que califica de “expropiatorios” y que pretenden ampliar la competencia entre las telefónicas.

La piedra en el zapato de Slim tiene las siglas SCT. La dependencia federal es encabezada por el defensor vitalicio de la tesis del accidente en el caso Mouriño: Luis Téllez Kuenzler, priísta que coqueteó con el panismo en épocas del inminente fracaso electoral de Roberto Madrazo. Téllez fungió también como co-director en México del Carlyle Group, firma ampliamente beneficiada por la invasión a Irak.

Las gracias de Téllez lo llevaron, además, a ser funcionario en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Este último, siendo presidente, favoreció a Slim en la compra-venta de Teléfonos de México a precio especial. Tanta acción en el revolcadero terminaría, tarde o temprano, en el ring mediático. Esto explica el origen del último audioescándalo en perturbar a la opinión pública.

Quienes hoy piden la cabeza del Secretario de Comunicaciones y Transportes justifican su furia en las grabaciones difundidas por la periodista Carmen Aristegui en MVS Noticias. Ahí se escucha a Téllez mencionar que Salinas “se robó la mitad de la cuenta secreta”. A esta revelación se suman otras ocho conversaciones, difundidas por la revista electrónica Reporte Indigo, en las que Téllez usa sin permiso el nombre del presidente para dirimir sus litigios.

Los audios habrían sido grabados “por accidente” en el buzón telefónico de una escritora, presunta ex pareja de Téllez, quien habría guardado los mensajes para exhibirlo. ¿Desde cuándo los celulares tienen servicios digitales de capacidad ilimitada que funcionan sin presionar una sola tecla? En realidad, la primicia de MVS podría deberse a su alianza estratégica con Slim en "Dish", empresa competidora de SKY.

Televisa, por lo tanto, se inconforma en defensa de su servicio satelital pero también de su segundo principal accionario, Roberto Hernández, hombre cercano a Telefónica Movistar, compañía que también lucha por el mercado de las telecomunicaciones. Así pues, la televisora abrió sus puertas al secretario del Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón, quien dijo a Carlos Loret de Mola que las declaraciones de Slim fueron “una franca exageración” y un “pronóstico alarmista”.

Con todas las fichas sobre el tablero, se disputa la permanencia de Luis Téllez en la SCT, la imagen de un gobierno tambaleante y la posibilidad del Triple Play para Telmex. Los torpedos de Slim llegarán de todas partes. El magnate mexicano -como escribió Denise Dresser- sabe cómo y dónde invertir pero es igualmente hábil en presionar y chantajear. ¿Quién ganará?

El ayuno de Aristegui

Una vez escuché a Carmen Aristegui mencionar que el periodismo es “una especie de contabilidad constante y perpetua de la historia que transcurre”. Su definición del oficio resulta similar a la de otro reportero nato, Ryszard Kapuscinski. El célebre corresponsal polaco también se interesaba por la historia in statu nascendi, por esa sucesión de hechos que, según dijo, “se desarrolla ante nuestros propios ojos, que podemos observar y en cuya evolución podemos participar”.

El regreso de Aristegui a la radio representa el sonido cada vez más escaso del análisis periodístico y un oasis de libre expresión frente al micrófono, pero también una contribución a la posibilidad real de que la historia del México actual se escriba sin omisiones ni maquillaje. La ausencia de Carmen fue para ella un “ayuno involuntario” pero también para su público.

El programa con su apellido en CNN en Español es, por tratarse de televisión de paga, inaccesible para muchos. Sin embargo, constituye el triunfo irrebatible de una comunicadora sobre la censura, la victoria de una periodista que –pese a los intereses opuestos- encarna con su labor las cualidades que se atribuyen al Loto, una flor que crece en tierra pantanosa pero no se ensucia.

Si los puños de un boxeador se consideran un arma, la voz de Aristegui es, por sí misma, un medio masivo de comunicación. Poco importa si sus palabras resuenan en el auditorio de una universidad o en la Frecuencia Modulada, llevan consigo la credibilidad que surge del compromiso cotidiano con la “objetividad”. Éste último, un término que se antoja complicado o utópico pero que es relativamente sencillo de presumir cuando se consideran todas las voces.

El analista Lorenzo Meyer, también colaborador de Aristegui en MVS, asegura que el tema de fondo sigue sin resolverse. Pareciera, advierte Meyer, que el ejercicio de la libertad de expresión sigue subyugado por la “buena voluntad” de las empresas. No obstante, la carrera de Aristegui no demuestra conformismo sino la búsqueda constante de un medio que, sin truncarla, le permita desarrollarse.

La pausa duró poco más de un año. Esos meses no afectaron su agudeza, la vigorizaron. Su regreso, ampliamente comentado y celebrado, es alentador para los periodistas que apuestan a la ética y terminan silenciados por las gruesas letanías sobre políticas editoriales. Por esto, no hay mejor frase que la recordada por Aristegui en sus primeros minutos al aire, cuando citó las palabras de fray Luis de León, quien recuperó su cátedra en la Universidad de Salamanca tras librar el proceso que inició en su contra la Santa Inquisición: “Decíamos ayer…”