miércoles, 2 de febrero de 2011
Políticos reciclados
miércoles, 5 de enero de 2011
2011: Dos historias
En el 2011 habrá dos grandes historias políticas que contar o seguir en los medios. Hacia finales de año el tema obligado será el 2012 y sus candidatos. Pero antes de que las elecciones presidenciales eclipsen la agenda, un asunto tendrá ocupados a los periodistas durante los próximos meses: la sucesión de Enrique Peña Nieto en el Estado de México.
Serán los comicios locales más nacionales de la historia. En primer lugar por su relación con la carrera presidencial: los resultados en territorio mexiquense no sólo servirán para que los partidos midan fuerzas, serán entendidos como la evaluación al desempeño de un gobernador que también es el candidato más visible en la estrategia del PRI para regresar a Los Pinos.
Además de su vinculación con el 2012, el proceso electoral en el Estado de México recibirá mayor atención por razones que obedecen a su densidad demográfica y a su cercanía con la capital del país. Con respeto a los colimenses, tlaxcaltecas e hidrocálidos: los medios abren más espacios a algunas ciudades que a sus estados. Lamentablemente, la prensa nacional sigue anclada al Valle de México.
¡Hasta en Yucatán tendrán que soportar las ocurrencias de los políticos mexiquenses! Y es que el proceso fue descalificado mucho antes de que iniciara. Los dirigentes de oposición abrieron fuego contra los consejeros del Instituto Electoral y cuestionaron la imparcialidad del árbitro. El domingo pasado, cuando inició formalmente el calendario de los comicios, las posturas del PAN y el PRD aportaron más elementos a la tesis de los “dados cargados”.
“Para nadie es un secreto los grandes montos presupuestales que el gobierno mexiquense destina a gastos de comunicación. Particularmente en medios electrónicos a través de los cuales se pudiera estar catapultando al delfín del gobernador”. Así habló ante el consejo general del IEEM el representante de Acción Nacional. Un consejero electoral respondió: “dejen de destruir y dedíquense a construir la Patria que todos merecemos”.
¡Guerra de instituciones! Sus protagonistas se disfrazan de víctimas y patriotas, pero todos defienden sus intereses. El reto para los medios es no caer en su juego. La dignificación del periodismo político requiere un mayor énfasis en las propuestas, aunque se sigan publicando las controversias. El problema es de origen: los partidos, aspirantes y candidatos dedican más tiempo a fabricar o contrarrestar campañas negras que en argumentar un plan de gobierno.
En el feudo peñanietista, la propaganda gubernamental estará prohibida durante el periodo de campañas, fijado en 45 días. Antes y después de eso, el gobernador aprovechará el tiempo para consolidar su popularidad y quedarse en la memoria. Volverá pronto para ganar o perder, para ser o no ser, pero volverá. Su nombre estará presente en la segunda gran historia del año; el desenlace lo sabremos hasta el próximo...
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Y todo por un edificio...
Por sus características y propósitos, el imponente edificio en Paseo de la Reforma es un proyecto arquitectónico de trascendencia justificable. Eso no impidió que fuera entregado tarde e incompleto, como la mayoría de las obras del Bicentenario. Su inauguración se esperaba en septiembre, después en noviembre y ahora el próximo año.
Mientras esto ocurre, la construcción de 2 mil 300 millones de pesos ha generado un fenómeno digno de reflexión: los actores políticos han proyectado sobre un edificio sus ideologías y deseos. Las declaraciones de los senadores en los últimos días permiten ejemplificar un fundamento de la percepción: el mismo objeto tiene significados distintos para personas diferentes.
Para el senador Ricardo Monreal, se trata de un “lujo” y de un “exceso”. El coordinador del Partido del Trabajo en el Senado señaló que la Cámara Alta se había caracterizado por su austeridad y que ante las dificultades económicas de la actualidad, no debe celebrarse el dispendio. “Hay una élite política distanciada de la población que no siente si hay gente sin empleo, si hay gente con carencias graves y nosotros vamos a estar en una casa impresionante”, lamentó.
Pero este “no es un tema a debate” para el presidente del Senado. Para el priista Manlio Fabio Beltrones, la nueva sede simboliza una modernización necesaria y un pretexto para renovar los ánimos. “Un nuevo Senado no nada más necesita un recinto moderno como este, sino también una nueva actitud, que estoy seguro que vendrá a obsequiarse en los trabajos definitivos de esta legislatura”, dijo.
Pero la joya declarativa de la semana es la explicación del senador perredista Carlos Navarrete: “Los palacios de gobierno, los palacios presidenciales, los palacios legislativos, los palacios de justicia, deben ser imponentes como el que estamos viendo aquí, porque compite con los grandes bancos, con las casas de bolsa, con las catedrales y con los centros religiosos”.
Según Navarrete, el gigantesco complejo de oficinas es una manifestación de la lucha del “Estado moderno” contra los poderes fácticos. ¿Qué tiene de moderno un Estado que demuestra su autoridad con edificios? ¿A dónde nos llevaría una competencia al estilo Navarrete? ¿Si algún poder fáctico construyera la Torre de Babel merecería la genuflexión del Estado?, ¿de los legisladores?, ¿de Navarrete?
Las posturas de los senadores son reveladoras. Casi tanto como el hecho de que un proyecto prioritario para el Estado, se le vaya de las manos. Las proyecciones sobre su fachada son una radiografía de nuestra idiosincracia y clase política. Si Navarrete tiene razón, el gobierno vive de apariencias. Lo peor en este caso es que no haya podido mantenerlas.
miércoles, 18 de agosto de 2010
¿Supremo avance?
La Suprema Corte es una institución de lucidez intermitente. A diferencia de otras manifestaciones del Estado que perdieron hace mucho su funcionalidad o credibilidad, la más alta instancia judicial del país ha administrado su imagen mediante una actuación ambivalente, una combinación de aciertos y errores que la vuelve impredecible y provoca tanto esperanza como frustración.
La última decisión de los ministros es el tema de la semana: la validación de adopciones por parte de parejas del mismo sexo. La sorpresa es que, de un momento a otro, México se presenta como un país progresista, fiel al espíritu de sus leyes y al mismo tiempo a la vanguardia de la legislación internacional.
Pese a los calambres producidos por una moral intolerante y excluyente, y a la violenta verborrea de los más conservadores, los homosexuales no sólo podrán contraer matrimonio, sino formar una familia con el respaldo obligado de las instituciones gubernamentales. Todo esto parecía imposible, incluso hace menos de un año –a finales de noviembre- cuando el PRD presentó en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal la primera iniciativa con este objetivo.
Parecía entonces un acto electorero. Pero los protagonistas de esta batalla no son los políticos, sino los miembros de una minoría que tomó la valiente decisión de visibilizarse en un entorno adverso para reclamar sus garantías individuales. Es una larga historia de activismo, de firmeza ante la discriminación, que representa un avance aunque no lo sea en el sentido más amplio. De igualdad de derechos se hablaba desde el siglo pasado…
En realidad hay un retraso: un retraso en la aplicación de los principios que teóricamente guían al país. Lo dijo el ministro Arturo Zaldívar; de haber prohibido que las parejas homosexuales adoptaran, la Corte habría “constitucionalizado la discriminación”. ¡Lo que nos faltaba! Aún creyendo que se trata de un avance, las reacciones que genera dejan un sabor amargo. La esperanza se desdibuja cuando la Edad Media habla a través de influyentes líderes sociales y morales de este milenio.
Es una “aberración”, sostiene el arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez. “¿A ustedes les gustaría que los adopten una pareja de maricones o lesbianas?”, preguntó el religioso a un grupo de reporteros. Si a Íñiguez le preocupan los “maricones”, ¡que los expulse de su Iglesia! Esa es su única jurisdicción. Ni hablar de amor al prójimo, de compasión o juicio divino, porque eso de “al César lo que es del César” sólo aplica cuando les conviene.
Se ha confundido el púlpito con las tarimas, las misas con mítines. Los asuntos terrenales han invadido los sermones. La Iglesia Católica en México optó por dedicarse a la política y se equivocó. Además de la separación Iglesia-Estado, habrá que recordarles que las acusaciones sin fundamento y las declaraciones discriminatorias tienen consecuencias legales en el país.
Mientras tanto, la Suprema Corte seguirá ahí con sus aciertos y errores, jugándose el apoyo de la opinión pública en cada sesión. Y los homosexuales podrán casarse y tener hijos, ejerciendo los derechos que la Constitución les garantizaba desde el día en que nacieron.
miércoles, 7 de julio de 2010
El mito de la alternancia
En un país como México, la alegría de un electorado que se siente capaz de cambiar los colores del partido en el poder es efímera e ingenua. Aún más cuando las diferencias ideológicas de los institutos políticos se han desvanecido a la vista de todos. Se dice, por ejemplo, que el PRI fue derrotado en Puebla y Sinaloa, cuando en realidad los próximos gobernadores son ex priístas cobijados por una serie de partidos que al unirse atentan contra la razón de su existencia.
Se ha comprobado hasta el hartazgo que las promesas de un gobierno “diferente” terminan con más de lo mismo. Únicamente se rota a hombres y mujeres en puestos estratégicos que siempre han sido y serán ocupados por personajes emanados de la misma clase política. Nadie pierde porque la oposición real no existe. Hasta los derrotados ganan: sus arreglos con los vencedores impedirán las investigaciones y las auditorías sobre las corruptelas en su administración. Cambian los nombres pero el saqueo continúa.
Es cierto que los pronósticos fallaron este 4 de julio. Los encuestadores, analistas y demás futurólogos fracasados se ocupan del control de daños. Sus cifras y argumentos apuntaban a un triunfo avasallador del PRI en casi todos los estados. Por eso la jornada estuvo llena de sorpresas. Resulta que los especialistas no se equivocaron, sino que (léase con un tono de solemnidad patriótica) ‘la ciudadanía se volcó a las urnas y manifestó la contundencia de su poder’. Si lo creyera me conmovería.
El destino del país está determinado por fuerzas superiores al voto. El voto sólo le importa a quien lo emite, de eso se trata. Los candidatos se declaran ganadores ante la menor provocación o encuesta de salida. ¿Usted considera que su voto vale cuando -sin que lo hayan contado- observa a su próximo representante celebrando una victoria “irreversible”?
Los nuevos gobernadores la tienen fácil: sueldos extraordinariamente altos, permiso judicial para delinquir, poder absoluto sobre las instituciones y la prensa, un grupo de adoradores asalariados, la aprobación incondicional de al menos la mitad población, la posibilidad de perpetuarse en el poder a través de un sucesor y la plataforma ideal para llegar a Los Pinos. El mito de la alternancia les asegura estos privilegios. ¿Entonces a quién le conviene la “democracia”?
En seis años será lo mismo. ‘¡Cambio, cambio, cambio!’ Cambio por aquí y por allá, pero todos iguales como siempre. Los derrotados de hoy serán los vencedores de mañana. Con las mismas campañas y promesas, con la inagotable confianza de un electorado que no se cansa de creer que ésta, ahora sí, es la buena.
martes, 15 de junio de 2010
El ocaso de los partidos
Las campañas electorales en 15 estados de la República han terminado aunque concluyan formalmente el 30 de junio. Desde el punto de vista periodístico y de la opinión pública, las elecciones de este año están agotadas. Son como guisados fríos en un buffet: están ahí pero no se antojan. Hay poco que informar antes de los resultados.
Pasó el tiempo de las declaraciones, los ataques y las insinuaciones de fraude. El episodio más notable de ese periodo fue la detención de Gregorio Sánchez, candidato a la gubernatura de Quintana Roo por la coalición PRD-PT-Convergencia. A estas alturas, ni los involucrados discuten el caso… además inició el mundial de la FIFA en Sudáfrica y su poder de distracción superará por una semana la fecha de los comicios.
Se pronostican triunfos avasalladores. Este factor, causa primordial del desinterés, es atribuible al “trabajo” de los gobernadores en sus estados, en otras palabras, al uso de recursos públicos para impulsar a su candidato. Las cifras difundidas por las encuestadoras durante los últimos meses eliminan la posibilidad de sorpresas. Cuando se conoce el final del cuento, la narración pierde su encanto.
Hay excepciones: Sinaloa y Oaxaca. En Sinaloa, los números cerrados y una serie de actos vandálicos permiten intuir una jornada violenta. La sede del PAN fue atacada con una bomba molotov el domingo pasado. En Oaxaca la competencia es reñida, hay amenazas de boicot a la instalación de casillas y personajes influyentes que operan tras bambalinas. Las elecciones oaxaqueñas son intensas por tradición.
Hay poco que decir sobre otras entidades. Y aunque hubiera historias que contar en Tamaulipas, por ejemplo, la supremacía del crimen organizado lo impediría. Por todo lo anterior, la prensa nacional se ha retirado parcialmente de la cobertura a las elecciones estatales. Ahora la responsabilidad es de los medios locales: sólo ellos publicarán los dichos de las próximas semanas.
Es lo único que habrá: verborrea triunfalista y declaracionitis. Será el punto final de cientos de campañas predecibles y grises: iniciaron con el anuncio de “propuestas de altura” y su posterior omisión, siguieron con las críticas a los adversarios, la guerra sucia, las quejas de la oposición y su llamado al debate. Todo esto mientras los punteros descansaban en su certeza intocable. Lo mismo de siempre.
Lo que cambió es la relación efectividad-precio de la clase política. Según datos del periódico Reforma, el gasto para la organización de los comicios de este año asciende a 3 mil 712 millones de pesos. Si consideramos que los procesos de 2004 y 2005 costaron 2 mil 544 millones, descubriremos que las elecciones del 2010 son exorbitantemente caras: requirieron mil 168 millones de pesos más. ¿Y los ahorros de la reforma electoral? ¿Dónde termina ese dinero?
Con el paso de los años, recordaremos estos días y sabremos que fueron vergonzosos para la democracia mexicana. La memoria dirá que el sistema de partidos terminó autodestruyéndose, dilapidando su credibilidad, revelando su engaño, “uniendo” las diferencias que eran su misma razón de existir.
miércoles, 26 de mayo de 2010
La fábula de Paulette
Hace unas semanas escribí en este espacio que con el cuerpo de la niña Paulette Gebara también se enterraba el caso. Me equivoqué. Las declaraciones ocasionales de su madre, Lizette Farah, mantuvieron el tema en los medios hasta el viernes pasado, cuando la procuraduría mexiquense reveló las conclusiones de una investigación llena de errores.
Un insulto a la inteligencia. Así entendemos la explicación del procurador Alberto Bazbaz quienes seguimos la historia. Decir que fue un “accidente” es apelar a la ignorancia y la desmemoria: el propio Bazbaz lo había declarado un homicidio. Después llegó la “ciencia” y la fabricación del cuento.
Resulta que el cadáver de la niña estuvo en su cama todo el tiempo. De algún modo -aseguran los “expertos”- la pequeña se atoró y murió asfixiada sin dejar pistas. Luego llegaron las nanas, los familiares, los peritos, los agentes ministeriales, los perros entrenados y los periodistas. Milagrosamente, el cuerpo en descomposición no estimuló el olfato primitivo de quienes lo rodearon.
Más que cuento, es una fábula. Los protagonistas del relato son como animales que ofrecen una moraleja: es imposible burlarse tan descaradamente de la opinión pública sin que haya consecuencias. El ex procurador ahora lo sabe. También el gobernador que aceptó su renuncia.
Enrique Peña Nieto argumentó “desgaste”. En una improvisada rueda de prensa en la que no aceptó preguntas, el mandatario explicó que el caso Paulette había dañado el vínculo entre la sociedad y las instituciones, por lo que Bazbaz debía ser relevado. Además reprochó a quienes, según él, obtuvieron ganancias políticas de una tragedia humana.
Se equivoca. Los políticos que criticaron el manejo del caso no “aprovecharon” la misteriosa muerte de Paulette sino la incompetencia de un funcionario que Peña Nieto nombró y después respaldó. La crisis se reconoció demasiado tarde. El verdadero golpe viene de dentro, pero afuera la victimización funciona.
Aunque los líderes nacionales del PAN y el PRD hayan coincidido con Lizette Farah en que la investigación debe reiniciarse, aquí termina la historia. El gobernador del Estado de México prometió que en los próximos días se darán a conocer las pruebas que demuestran el accidente. Difícilmente se abrirá un nuevo proceso, ese “desgaste” del que habló Peña Nieto es su peor pesadilla rumbo al 2012.
El caso Paulette fue una tortura para todos. Para los familiares que perdieron a un ser querido, para las autoridades que por primera vez fueron cuestionadas, para los periodistas que tuvimos que participar en el circo y para la opinión pública que atestiguó toda clase de horrores. La verdadera historia no es la de una niña que falleció en extrañas condiciones, sino la de un aparato de justicia inoperante, incluso bajo una salvaje presión mediática.
¿Qué podemos esperar del resto de las investigaciones?, ¿de los casos que no aparecen en la televisión o en las primeras planas? ¿Puede un ciudadano mexicano aspirar a la justicia? ¿Algún día sabremos qué le sucedió a Paulette? Las respuestas a estas interrogantes alimentan el pesimismo. Como si nos faltaran razones para vivir en la desesperanza.
martes, 13 de abril de 2010
Rojo debate
Golpeados, atropellados, ejecutados, descabezados y demás protagonistas de la nota roja se volverán secundarios. Así ocurrirá si se aprueba la iniciativa de reforma presentada este martes en el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
La propuesta busca garantizar la protección y el respeto a los cadáveres o víctimas de violencia. Las adiciones y modificaciones a la Ley de Salud fueron justificadas en tribuna por el perredista Alejandro Sánchez Camacho, quien opinó que la prensa daña a la sociedad cuando reporta con sensacionalismo los hechos de sangre.
Los periodistas, fotógrafos y directores de medios de comunicación en la capital del país estarían obligados a pedir autorización oral o escrita antes de publicar cualquier información que pudiera afectar la dignidad del lesionado o la víctima. ¡Pánico en las redacciones de La Prensa, Metro y Alarma!
Entrevisté a Sánchez Camacho el lunes pasado. El principal impulsor de la reforma y también vocero del grupo parlamentario del PRD terminó aceptando que el texto es “muy general” y requerirá ajustes posteriores. No supo responder a las sanciones previstas ni a los criterios para determinar cuáles imágenes son apropiadas y cuáles no.
“Es una tomada de pelo”, le respondió el coordinador del PRI, Israel Betanzos. Por su parte, el PAN mostró interés en el tema, aunque en voz del diputado Carlo Pizano cuestionó las facultades de la Asamblea para regular a los medios.
El tema es federal y si fuera local, ¿por qué habría de contemplarlo la Ley de Salud? Algunas veces son los paramédicos o enfermeras quienes captan las imágenes y las comparten con los reporteros. Sin embargo, es claro que el tema de fondo es la seguridad pública.
Ocultar la violencia es vendarle los ojos a la sociedad, impedirle comprender el espíritu de la época. En plena “Guerra contra el narcotráfico”, omitir las fotografías y videos escandalosos es contribuir al engaño. El dolor de las familias es entendible pero es absurdo exigir a los medios que ignoren su vocación de informar.
La iniciativa presentada en la Asamblea Legislativa es invalidada por sus redactores. Cuando proclaman que es una buena manera de “iniciar el debate”, descartan su propia seriedad. Después de todo, su labor es diseñar textos que puedan convertirse en leyes. A menos que las leyes dejen de ser referencia y se conviertan en punto de partida…
La libertad de expresión es un derecho fundamental. Por eso, cualquier intento de controlar a los medios es delicado. En este caso, el “abuso” es mejor que la censura. Hablar de excesos es relativo porque el periodista sólo informa lo que pudo observar. La nota roja no puede suprimirse por decreto en México. El contexto lo impide.
En última instancia, si el tema es el “buen gusto” debe apelarse a la autorregulación de los medios y a la inteligencia de la audiencia. Un periódico que no se vende, desaparece. Los lectores saben lo que están comprando. Si buscan sangre saben dónde encontrarla, si quieren evitarla hay opciones. Libertad de prensa… ¿votos a favor?
miércoles, 24 de marzo de 2010
Campañas negras
La efervescencia del año electoral apenas inicia. La semanas por venir, indeseables para unos y apasionantes para otros, serán ricas en datos que permitirán intuir la naturaleza de las estrategias rumbo al 2012, año de la sucesión presidencial.
La buena o mala opinión de los ciudadanos sobre los candidatos y partidos no es una ocurrencia, sino la construcción paulatina de percepciones que surgen de la información difundida por los medios.
Los políticos lo saben. Por eso guiñan el ojo a la prensa aunque la detesten. Aunque el funcionario crea que la vida sin periodistas sería un paraíso, no puede ignorar que los usó para llegar al cargo y que los necesita para mantenerse en él.
Las campañas negras son inevitables. El partido en el poder quiere conservarlo y la oposición aspira a derrocarlo. Esto es válido en todos los niveles. Las características de lo “negro” dependen de la posición de los interesados.
Si gobiernan usarán recursos públicos para mantener su dominio. Si aspiran a gobernar, tratarán de demostrar lo anterior. La legislación vigente no puede evitarlo porque fue diseñada y aprobada por quienes hoy se disputan el poder.
Los primeros llevan las de ganar. Se llaman PRI, PAN o PRD según el territorio. Es un asunto geográfico. El mandamás quiere seguir administrando, sea en Puebla, Guanajuato o el Distrito Federal. El dinero está de su lado.
Si la lucha es por la “alternancia” el juego se llama ‘David contra Goliat’. Es cierto que los débiles no ganan sólo en los cuentos. La historia de la humanidad está llena de ejemplos. La pregunta es: ¿cómo?
Alguien como Vicente Fox respondería que pactando con el fuerte, aunque se le repudie públicamente. Pero si la victoria requiere más que una ilusión, las tácticas se complican (en el entendido de que no hay intenciones de fraude ni derrotismo disfrazado).
La respuesta es Internet y lo veremos en los próximos días. YouTube.com será particularmente relevante. Los partidos políticos atraerán la atención de los medios desde esa plataforma, aunque no están dispuestos a aceptar la autoría de videos acusatorios. Para eso contratarán a empresas productoras que fingirán anonimato.
¡Bonanza para comunicólogos y editores! Sólo tienen que burlarse del contrincante, exhibirlo y cobrar. No falta quien se preste a la dinámica, aunque la ética y la calidad sean discutibles. Pegar y ganar: bienvenidos al negocio de los golpeadores.
Lo decía al inicio. Las campañas rumbo a las elecciones de junio serán un ensayo para lo que está por venir. El premio mayor es la Presidencia de la República y la batalla ha iniciado. De hecho, lleva meses librándose. En política, los “buenos” pierden. Los cínicos, embusteros y colmilludos ganan.
Para eso existen las campañas negras. 2010 es su año… hasta que llegue el 2012. Después de eso, no serán necesarias. Mientras, habrá que tolerarlas o repudiarlas, votar o abstenerse. Lamento admitir que da igual.
En última instancia, lo que sucede en el país no lo deciden los electores, sino quienes desde el poder promueven esta simulación que llamamos “democracia”. Los griegos, padres de la Patria y demás ilustres se retuercen en su tumba...
miércoles, 8 de julio de 2009
Mentiras de siempre
Las campañas mediáticas fueron poco eficaces para los institutos políticos, independientemente de su resultado en las urnas. Si la invasión histórica de millones de spots cumplió los propósitos de la reforma electoral, ¿cómo se explica el enorme abstencionismo? Si la repartición paternalista de tiempo aire pretendía darle equidad al proceso, ¿por qué los partidos grandes continúan siéndolo y los pequeños siguen desahuciados? Porque Goebbels estaba equivocado.
Lo sabe el PAN y su ex dirigente, Germán Martínez, quien se ha convertido en un monumento viviente al servilismo mal pagado. La estrategia de polarización que triunfó en 2006 -cuando millones de mexicanos votaron por Felipe Calderón para salvar del “peligro” a su país- resultó contraproducente esta vez.
En tiempos de crisis y violencia, la exhortación para “apoyar al presidente” estaba destinada a fallar. Lo mismo sucedió con el planteamiento incoherente de que elegir a otros partidos era patrocinar al crimen organizado. Tampoco sirvieron las celebridades: ni la moral fabricada de un luchador, ni el embarazo de una medallista olímpica.
La dictadura del spot intentó trasladar la inocencia de una niña al dirigente de PRD, Jesús Ortega, “el tío Gamboín de la política”, como lo bautizó Rafael Cardona, comentarista de Grupo Fórmula. No funcionaron las disculpas, las cumbias, los diálogos de cocina o la cercanía física de “Chucho” con supuestos desempleados. Quizá “Marianita” convenció a algunos; la mala noticia es que los menores no votan.
Otros que se equivocaron fueron los limosneros del legítimo: PT y Convergencia. Con una credibilidad equiparable a la de una colecta por las ánimas del purgatorio, estos partidos optaron por reforzar en los medios a un personaje que no contendía por ningún puesto y que tampoco lo necesita: en el país imaginario que “gobierna” los caprichos han superado a las leyes.
Los ecologistas celebran su cuarto lugar, sabedores que la campaña pudo arrojar mejores números rumbo al trueque del 2012. El siete por ciento del Partido Verde es una cifra más próxima a los votos nulos que a los partidos grandes. Los anulacionistas no organizaron conciertos, ni recibieron el apoyo “voluntario” de figuras del espectáculo, ni gastaron 30 millones de pesos en playeras.
Los mensajes más creativos en su diseño fueron los del Partido Socialdemócrata, instituto que ahora yace en la fosa común de la representatividad parasitaria. La hipótesis se comprueba: la propaganda en medios fue secundaria, incluso para el Revolucionario Institucional. Los políticos deberán replantear sus estrategias y reconocer que su efectividad dependerá de un electorado que ya se vacunó contra las mentiras de siempre.
