miércoles, 14 de julio de 2010

SME: El episodio final

Contra todo pronóstico, el tema de la extinción de Luz y Fuerza del Centro se mantiene en los medios. Han pasado 9 meses desde que la Policía Federal tomó las instalaciones de la empresa, dejando a más de 40 mil trabajadores sin empleo. Las consecuencias del decreto presidencial que extinguió a la paraestatal se han prolongado y amenazan con agravarse.

El seguimiento periodístico inició con las marchas multitudinarias en el Distrito Federal. Poco a poco, el Sindicato Mexicano de Electricistas perdió su músculo en las calles. Aunque las consignas que presumían la fuerza de la organización se repetían, era evidente la diminución de manifestantes en las marchas. Paralelamente, el Gobierno Federal anunciaba las liquidaciones voluntarias de miles de ex trabajadores. El caso parecía cerrado.

La estrategia del SME fue exitosa. Aunque en ese momento el sindicato libraba una batalla en el terreno legal, no perdió de vista la necesidad de conservar la atención de los medios. Este factor es decisivo para cualquier causa. En ese sentido, la huelga de hambre en el Zócalo le dio oxígeno al movimiento. Nadie puede ignorar a un grupo de personas que atenta contra su integridad física para defender sus convicciones.

Los electricistas también reclamaron espacios frente a las principales televisoras. La acusación generalizada de un “cerco informativo” fue un error, pues alcanzó a los medios que –pese a todo- continuaron con la cobertura. En el campamento del SME cualquier reportero recibe trato de mentiroso a menos que trabaje para La Jornada o alguna publicación obradorista.

Muchos ex trabajadores creyeron que el decreto de extinción era ilegal. Por eso la determinación de la Suprema Corte el pasado 5 de julio fue un enorme revés al movimiento. Este martes, el secretario del Trabajo anunció la tercera y última fase de liquidación. Javier Lozano argumentó con una serie de números los beneficios de participar, pero también insinuó las consecuencias de negarse.

El próximo capítulo de la saga está relacionado con un tema poco destacado por la prensa: el de los créditos para vivienda. Resulta que los trabajadores de Luz y Fuerza pagaban su casa sin intereses de ningún tipo y conservan su deuda aunque hayan perdido su empleo. Sin los descuentos ofrecidos por Lozano, pronto habría miles de familias desalojadas en el centro del país. “¡Que lo intenten!”, responde el vocero del SME.

¿La “decisión del sexenio” terminará convirtiéndose en el “tema del sexenio”? ¿Compartirá créditos con la guerra contra el narcotráfico? ¿Qué será de los electricistas sin el apoyo social que dilapidan con sus bloqueos? ¿El Gobierno Federal cumplirá sus amenazas? ¿Morirá de hambre algún electricista? ¿Todos abandonarán la huelga como ha sucedido hasta ahora? ¿En qué medida se permitirá al desquiciamiento de la capital? Las respuestas llegarán en los próximos meses.

El episodio final se escribirá pronto. Aquí no hay buenos o malos, ni nadie a quien irle: ni a una mafia extrañamente victimizada, ni a un gobierno que privilegia a la clase obrera sólo en el discurso. El monopolio de la fuerza tiene ventaja.

Al final sólo queda preguntarse: ¿qué dirá la Historia de estos días?

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