miércoles, 7 de julio de 2010

El mito de la alternancia

Aunque sean históricos y sorprendentes, los resultados de la jornada electoral del domingo no son alentadores. La celebración casi automática e irreflexiva de la alternancia política demuestra las consecuencias del olvido y el triunfalismo infantil. ¿Por qué no analizar sus factores y el entorno en que ocurre? Hace una década se comprobó que el “cambio” sólo garantiza una noche de festejos y que ese júbilo puede convertirse pronto en decepción.

En un país como México, la alegría de un electorado que se siente capaz de cambiar los colores del partido en el poder es efímera e ingenua. Aún más cuando las diferencias ideológicas de los institutos políticos se han desvanecido a la vista de todos. Se dice, por ejemplo, que el PRI fue derrotado en Puebla y Sinaloa, cuando en realidad los próximos gobernadores son ex priístas cobijados por una serie de partidos que al unirse atentan contra la razón de su existencia.

Se ha comprobado hasta el hartazgo que las promesas de un gobierno “diferente” terminan con más de lo mismo. Únicamente se rota a hombres y mujeres en puestos estratégicos que siempre han sido y serán ocupados por personajes emanados de la misma clase política. Nadie pierde porque la oposición real no existe. Hasta los derrotados ganan: sus arreglos con los vencedores impedirán las investigaciones y las auditorías sobre las corruptelas en su administración. Cambian los nombres pero el saqueo continúa.

Es cierto que los pronósticos fallaron este 4 de julio. Los encuestadores, analistas y demás futurólogos fracasados se ocupan del control de daños. Sus cifras y argumentos apuntaban a un triunfo avasallador del PRI en casi todos los estados. Por eso la jornada estuvo llena de sorpresas. Resulta que los especialistas no se equivocaron, sino que (léase con un tono de solemnidad patriótica) ‘la ciudadanía se volcó a las urnas y manifestó la contundencia de su poder’. Si lo creyera me conmovería.

El destino del país está determinado por fuerzas superiores al voto. El voto sólo le importa a quien lo emite, de eso se trata. Los candidatos se declaran ganadores ante la menor provocación o encuesta de salida. ¿Usted considera que su voto vale cuando -sin que lo hayan contado- observa a su próximo representante celebrando una victoria “irreversible”?

Los nuevos gobernadores la tienen fácil: sueldos extraordinariamente altos, permiso judicial para delinquir, poder absoluto sobre las instituciones y la prensa, un grupo de adoradores asalariados, la aprobación incondicional de al menos la mitad población, la posibilidad de perpetuarse en el poder a través de un sucesor y la plataforma ideal para llegar a Los Pinos. El mito de la alternancia les asegura estos privilegios. ¿Entonces a quién le conviene la “democracia”?

En seis años será lo mismo. ‘¡Cambio, cambio, cambio!’ Cambio por aquí y por allá, pero todos iguales como siempre. Los derrotados de hoy serán los vencedores de mañana. Con las mismas campañas y promesas, con la inagotable confianza de un electorado que no se cansa de creer que ésta, ahora sí, es la buena.

miércoles, 30 de junio de 2010

Enemigos de la democracia

El crimen organizado impone y mata políticos. El asesinato de Rodolfo Torre, aspirante a la gubernatura de Tamaulipas, confirma que la democracia mexicana está en su peor momento. Los temores de la inminente “colombianización” se confirman pese al discurso triunfalista del gobierno federal y al esfuerzo de los estados por ocultar o minimizar sus errores.

Hasta el lunes, el imperio del narcotráfico en Tamaulipas era desconocido en gran parte del país. Lo sufrían sus habitantes y lo sabían los periodistas, pero el miedo y las amenazas impedían que la situación se publicara en los medios nacionales. La muerte de quien -según las encuestas- sería el próximo gobernador permite evidenciar la alarmante inseguridad y el deterioro institucional en la entidad.

Si algo preocupa más que la ejecución de Rodolfo Torre es la selección de su reemplazo. No sólo porque heredará y seguramente ampliará la intención de voto, sino porque requiere la aprobación de quienes ejecutaron a su antecesor. De otro modo, sería un cadáver más. Queda claro que el narcotráfico está dispuesto a todo para defender sus intereses…

Por esto, las elecciones del próximo domingo son un foco rojo en la historia del país. A la crisis del sistema de partidos se suma la inutilidad del Estado para cumplir sus obligaciones primarias. Desde el punto de vista teórico, un gobierno incapaz de garantizar la seguridad de sus ciudadanos atenta contra la razón central de su existencia.

“Los votos son más poderosos que las balas”, dice el secretario de Gobernación, aunque trabaje de tiempo completo para defender una “guerra” que ha militarizado regiones enteras. Ahora resulta que la obligación de los electores es desbordar las urnas, como si la ratificación democrática de un candidato impuesto, respaldado o tolerado por los poderes fácticos fuera un hecho patriótico.

Las elecciones de este año son un ensayo para el 2012. Aunque sacáramos a la violencia de la ecuación, el panorama es preocupante. Las tendencias permiten intuir que en varios estados (incluyendo a Puebla) los comicios terminarán en acusaciones de fraude e impugnaciones. Se inaugura la judicialización democrática en México: los ganadores serán determinados por los tribunales, aunque en esencia el Poder Judicial sea todo menos democrático.
¿Cuánto vale un voto cuando los competidores no están dispuestos a respetarlo? ¿De qué sirve un voto cuando la decisión final corresponde a una instancia judicial? ¿A quién representan los candidatos cuando llegan al poder? ¿Por qué legitimar con votos a un sistema que define sus liderazgos al margen del electorado?

La violencia, la corrupción, el desdén por la representatividad y la consolidación del autoritarismo son los principales enemigos de la democracia en México. El asesinato de Rodolfo Torre es una oportunidad histórica para hacer preguntas incómodas, para replantearnos la necesidad de una simulación que se alimenta de nuestra creencia en ella.

Envidio la ingenuidad de quienes votarán y contarán los sufragios con plena confianza en el proceso. Aunque el cumplimiento de sus obligaciones los deje satisfechos, a estas alturas deberían saber que el destino del país no se escribe con votos, sino con caprichos, imposiciones y balazos.

miércoles, 23 de junio de 2010

Audioescándalos

¿Se vale decir ‘esto es ilegal pero ahí les va’? Los informadores que justificaron la difusión de audioescándalos en los últimos días se convirtieron en un instrumento más de la guerra sucia electoral. ¿Quién asegura que las grabaciones son auténticas? ¿Por qué iniciar el juicio mediático antes de comprobar su veracidad? ¿Desde cuando el periodismo se define como “la divulgación de suposiciones basadas en información de dudosa procedencia”?

Que si los gobernadores de Oaxaca y Veracruz apoyan con recursos públicos a su candidato, que si el de Puebla tuvo un amorío en los noventa. Lo primero no sorprende y lo segundo corresponde a la esfera privada. Hablar del desvío de recursos a campañas electorales es inútil si no puede comprobarse. Otorgar valor testimonial a un video anónimo en Internet es delicado. Un dicho, aunque sea verosímil, no puede presentarse como un hecho.

Lamento si mi argumentación parece una defensa de Ulises Ruiz, Fidel Herrera y Mario Marín. En realidad es un llamado a la seriedad de los medios. Preocupa la forma en que han sido manipulados y la facilidad con la que abren sus espacios a las estratagemas de los partidos políticos para descalificar a sus opositores. Si la falta de criterio y el desdén por la comprobación son la constante, la agenda periodística terminará sometida a toda clase de ocurrencias.

La reciente oleada de audioescándalos es noticia porque involucra a mandatarios estatales: seres acostumbrados a la comodidad territorial, producto del control absoluto de las instituciones y la prensa. El PRI dice que el espionaje viene del gobierno federal y con eso presume la ingenuidad de sus gobernadores. ¿De qué otro modo se entiende que anden por ahí comentando sus delitos por teléfono? ¿No deberían saber ya que todo lo que digan será usado en su contra?

El PRI le llama espionaje y no fabricación. Esa postura tampoco favorece a los suyos. En teoría, la fabricación genera un diálogo ficticio y el espionaje registra hechos reales. En todo caso, las grabaciones no tienen valor jurídico y sólo afectan a nivel de la imagen. En eso consisten las campañas negras: en enlodar al enemigo y si es posible destruirlo. Los partidos políticos saben que la renuncia o destitución de un gobernador es prácticamente imposible, pero la piden.

Si los audioescándalos no tendrán consecuencias legales, ¿qué hacen los periodistas participando en el juego? ¿Por qué llevar a los titulares lo que podría quedarse en You Tube? Porque ese es el objetivo de la guerra sucia: llamar la atención de la prensa al intercambio de descalificaciones, que no importe el fondo sino la forma.

No todo lo que puede masticarse es comida y no todo lo que está en Internet es noticia. Los consumidores de medios confiamos en su criterio para discriminar los datos, pero cada vez más nos encontramos con que la información se justifica con su simple existencia. ¿Dónde está el filtro? Las grabaciones ilegales deberían toparse con un muro de prudencia en las redacciones. Hace falta investigación, comprobación y responsabilidad.

martes, 15 de junio de 2010

El ocaso de los partidos

Las campañas electorales en 15 estados de la República han terminado aunque concluyan formalmente el 30 de junio. Desde el punto de vista periodístico y de la opinión pública, las elecciones de este año están agotadas. Son como guisados fríos en un buffet: están ahí pero no se antojan. Hay poco que informar antes de los resultados.

Pasó el tiempo de las declaraciones, los ataques y las insinuaciones de fraude. El episodio más notable de ese periodo fue la detención de Gregorio Sánchez, candidato a la gubernatura de Quintana Roo por la coalición PRD-PT-Convergencia. A estas alturas, ni los involucrados discuten el caso… además inició el mundial de la FIFA en Sudáfrica y su poder de distracción superará por una semana la fecha de los comicios.

Se pronostican triunfos avasalladores. Este factor, causa primordial del desinterés, es atribuible al “trabajo” de los gobernadores en sus estados, en otras palabras, al uso de recursos públicos para impulsar a su candidato. Las cifras difundidas por las encuestadoras durante los últimos meses eliminan la posibilidad de sorpresas. Cuando se conoce el final del cuento, la narración pierde su encanto.

Hay excepciones: Sinaloa y Oaxaca. En Sinaloa, los números cerrados y una serie de actos vandálicos permiten intuir una jornada violenta. La sede del PAN fue atacada con una bomba molotov el domingo pasado. En Oaxaca la competencia es reñida, hay amenazas de boicot a la instalación de casillas y personajes influyentes que operan tras bambalinas. Las elecciones oaxaqueñas son intensas por tradición.

Hay poco que decir sobre otras entidades. Y aunque hubiera historias que contar en Tamaulipas, por ejemplo, la supremacía del crimen organizado lo impediría. Por todo lo anterior, la prensa nacional se ha retirado parcialmente de la cobertura a las elecciones estatales. Ahora la responsabilidad es de los medios locales: sólo ellos publicarán los dichos de las próximas semanas.

Es lo único que habrá: verborrea triunfalista y declaracionitis. Será el punto final de cientos de campañas predecibles y grises: iniciaron con el anuncio de “propuestas de altura” y su posterior omisión, siguieron con las críticas a los adversarios, la guerra sucia, las quejas de la oposición y su llamado al debate. Todo esto mientras los punteros descansaban en su certeza intocable. Lo mismo de siempre.

Lo que cambió es la relación efectividad-precio de la clase política. Según datos del periódico Reforma, el gasto para la organización de los comicios de este año asciende a 3 mil 712 millones de pesos. Si consideramos que los procesos de 2004 y 2005 costaron 2 mil 544 millones, descubriremos que las elecciones del 2010 son exorbitantemente caras: requirieron mil 168 millones de pesos más. ¿Y los ahorros de la reforma electoral? ¿Dónde termina ese dinero?

Con el paso de los años, recordaremos estos días y sabremos que fueron vergonzosos para la democracia mexicana. La memoria dirá que el sistema de partidos terminó autodestruyéndose, dilapidando su credibilidad, revelando su engaño, “uniendo” las diferencias que eran su misma razón de existir.

martes, 8 de junio de 2010

Antidepresivo nacional

Es ridículo llamar “movimiento social” a un reality show. Este lunes fue presentada la Iniciativa México, un proyecto impulsado por los dueños y representantes de los medios de comunicación más importantes del país y respaldado por instituciones académicas como la UNAM, el IPN y el Tecnológico de Monterrey.

Esta “convocatoria sin precedentes” que busca una “reflexión profunda” en tiempos del Bicentenario es en el fondo una emisión televisiva donde la audiencia vota por sus concursantes favoritos. Los creadores de Big Brother, La Academia y demás productos chatarra se mueren de envidia. Sus programas no recibieron el aval presidencial ni el aplauso de intelectuales.

Inicia el casting. Tenemos hasta el 7 de julio para registrar proyectos sociales en distintas categorías: calidad de vida, desarrollo comunitario, medio ambiente, justicia y derechos humanos, buen gobierno y rendición de cuentas. La inscripción corre a cargo de los responsables del proyecto o de cualquiera que conozca su trabajo. Hay que “denunciar” como en las campañas de “Nuestra Belleza”, pero en este caso a ciudadanos responsables.

Luego vendrá el proceso de selección. Un grupo de “asesores especializados” identificará las 20 propuestas más relevantes. “Con la finalidad de que el público en general conozca los proyectos, durante el periodo comprendido de agosto a octubre de 2010, se transmitirá en televisión y radio, un programa semanal, y se difundirán notas y videos en diarios y sitios de Internet”, detalla la convocatoria.

Personas de amplia calidad moral, como el presidente de la República y el presidente de Grupo Televisa han celebrado la iniciativa. “Hay un movimiento social, como es Iniciativa México que, precisamente, despierta liderazgos sociales. ¡Qué bueno que la haya!”, dijo Felipe Calderón. Emilio Azcárraga señaló que se trata de un esfuerzo histórico que será recordado dentro de cien años.

¿Cómo es posible oponerse a tanta bondad? La pregunta adquiere especial relevancia cuando es analizada desde el discurso de la Iniciativa México. Resulta que hay dos tipos de mexicanos: los ‘mala leche’, aguafiestas y quejumbrosos que aseguramos vivir en la letrina del mundo; y los valientes, patrióticos y optimistas que sintonizarán el Canal de las Estrellas para ver el programa.

“Muchos creen en lo conveniente y lo necesario de estimular los aspectos positivos de la vida y decirles a todos cómo cantan los pajaritos en la rama del árbol”. Es la crítica del periodista Rafael Cardona. Pues sí. ¿Por qué no creerle a Javier Aguirre en el primer spot de Iniciativa México? ¿Por qué sospechar cuando dice que ama a su país? ¿No fue él quien dijo que estábamos “jodidos”?

La Iniciativa México es un antidepresivo: reduce el dolor psíquico y ya. No cambia las circunstancias y no resuelve el problema. ¿Se vale? Claro que sí. ¡Que regrese el “Día del Taco”! ¡Que lo hagan efeméride! Pero que no involucren a universidades, intelectuales y periodistas. Con tantas instituciones y personas apoyando un fraude como Iniciativa México, el país pronto entrará en una fase de incredulidad total. Así que prenda su televisión y conéctese a la esperanza…

miércoles, 2 de junio de 2010

Huesos legitimadores

Diría que los héroes nacionales se retuercen en su tumba, pero en realidad los preparan para una exhibición en Palacio Nacional. En una ceremonia con los más altos honores militares, fueron extraídos los restos de 12 caudillos insurgentes que descansaban en la base del Ángel de la Independencia. ¿A qué se debe esta ocurrencia?

El gobierno federal argumenta que algunos hombres ilustres murieron en batallas y después fueron enterrados por el enemigo. Resulta que la historia de México es corta y que la era tecnológica es aún reciente. Por lo tanto existen dudas sobre la identidad de algunos huesos que ocupaban un lugar honorífico al interior de un monumento.

Para resolver este impresionante enigma, se acude a investigadores del INAH para que estudien los restos y determinen si merecen ser expuestos al público durante un año en esta época de júbilo republicano. Y a menos que los padres de la Patria inicien una gira por las principales ciudades del país, regresarán triunfales a Paseo de la Reforma.

¡Cómo se conmueve la mexicanidad de mi espíritu! El domingo pasado fui testigo de la ceremonia casi religiosa en que los caudillos fueron trasladados hasta el Castillo de Chapultepec en 9 urnas. Las calles alrededor del Ángel estaban tomadas por militares, el acceso era difícil incluso para quienes estábamos en la lista de invitados. Cosas importantes, piensa uno.

Pese al impresionante operativo de seguridad, el presidente Felipe Calderón no se salvó de las rechiflas. Mientras leía enfáticamente un discurso alejado de la realidad, el titular del Poder Ejecutivo fue abucheado por un grupo de 20 personas que desde el público le gritaron “asesino”, “espurio” y “vende patrias”.

Ninguno de los presentes ignoró el episodio. Ocurrió al mismo tiempo que el presidente invitaba a defender nuestra “sagrada libertad”. Minutos después inició la guardia de honor, se tocó el himno nacional y los huesos fueron trasladados en vehículos militares. Ya en el Museo Nacional de Historia, los héroes patrios recibieron a Joaquín López-Dóriga, quien transmitió desde ahí su noticiero del lunes.

Reitero lo que escribí en este espacio a inicios de año: Las fiestas del bicentenario son como una borrachera sabatina: una exaltación inducida, una manifestación del despilfarro, una apuesta al olvido de las penas presentes en el recuerdo de glorias pasadas, una oportunidad para el exceso en tiempos de escasez.

Primero la televisión y luego el Ejército. Ahora Calderón se monta en los hombres ilustres con el fin de legitimarse. Un presidente de México que no será bien juzgado por la historia finge relevancia entre sus contemporáneos y habla a nombre de la Patria, como si esto último fuera posible. Pero ni rodeado de armas, cámaras y banderas logra que se olviden los huesos que sí lo comprometen.

¿Qué hay de las muertas de Juárez? ¿De los miles de ejecutados en todo el país? ¿De los 49 niños que fallecieron en la guardería ABC sin se haya ejercitado acción penal contra ninguno de los responsables a un año de la tragedia? ¡Que hable de esos muertos! Si los hombres ilustres vivieran seguro le reclamarían, aunque sus restos se presten al show.

miércoles, 26 de mayo de 2010

La fábula de Paulette

Hace unas semanas escribí en este espacio que con el cuerpo de la niña Paulette Gebara también se enterraba el caso. Me equivoqué. Las declaraciones ocasionales de su madre, Lizette Farah, mantuvieron el tema en los medios hasta el viernes pasado, cuando la procuraduría mexiquense reveló las conclusiones de una investigación llena de errores.

Un insulto a la inteligencia. Así entendemos la explicación del procurador Alberto Bazbaz quienes seguimos la historia. Decir que fue un “accidente” es apelar a la ignorancia y la desmemoria: el propio Bazbaz lo había declarado un homicidio. Después llegó la “ciencia” y la fabricación del cuento.

Resulta que el cadáver de la niña estuvo en su cama todo el tiempo. De algún modo -aseguran los “expertos”- la pequeña se atoró y murió asfixiada sin dejar pistas. Luego llegaron las nanas, los familiares, los peritos, los agentes ministeriales, los perros entrenados y los periodistas. Milagrosamente, el cuerpo en descomposición no estimuló el olfato primitivo de quienes lo rodearon.

Más que cuento, es una fábula. Los protagonistas del relato son como animales que ofrecen una moraleja: es imposible burlarse tan descaradamente de la opinión pública sin que haya consecuencias. El ex procurador ahora lo sabe. También el gobernador que aceptó su renuncia.

Enrique Peña Nieto argumentó “desgaste”. En una improvisada rueda de prensa en la que no aceptó preguntas, el mandatario explicó que el caso Paulette había dañado el vínculo entre la sociedad y las instituciones, por lo que Bazbaz debía ser relevado. Además reprochó a quienes, según él, obtuvieron ganancias políticas de una tragedia humana.

Se equivoca. Los políticos que criticaron el manejo del caso no “aprovecharon” la misteriosa muerte de Paulette sino la incompetencia de un funcionario que Peña Nieto nombró y después respaldó. La crisis se reconoció demasiado tarde. El verdadero golpe viene de dentro, pero afuera la victimización funciona.

Aunque los líderes nacionales del PAN y el PRD hayan coincidido con Lizette Farah en que la investigación debe reiniciarse, aquí termina la historia. El gobernador del Estado de México prometió que en los próximos días se darán a conocer las pruebas que demuestran el accidente. Difícilmente se abrirá un nuevo proceso, ese “desgaste” del que habló Peña Nieto es su peor pesadilla rumbo al 2012.

El caso Paulette fue una tortura para todos. Para los familiares que perdieron a un ser querido, para las autoridades que por primera vez fueron cuestionadas, para los periodistas que tuvimos que participar en el circo y para la opinión pública que atestiguó toda clase de horrores. La verdadera historia no es la de una niña que falleció en extrañas condiciones, sino la de un aparato de justicia inoperante, incluso bajo una salvaje presión mediática.

¿Qué podemos esperar del resto de las investigaciones?, ¿de los casos que no aparecen en la televisión o en las primeras planas? ¿Puede un ciudadano mexicano aspirar a la justicia? ¿Algún día sabremos qué le sucedió a Paulette? Las respuestas a estas interrogantes alimentan el pesimismo. Como si nos faltaran razones para vivir en la desesperanza.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La noticiosa nada

Se informa que no hay nada que informar… así han transcurrido los días desde la desaparición de Diego Fernández de Cevallos. El sábado 15 de mayo, el panista Manuel Espino inició la controversia cuando escribió en Twitter: “Hay mucho rumor sobre la desaparición del Jefe Diego, me dicen que está muerto y el cuerpo en el campo militar de Querétaro.”

Inició el furor mediático y también las especulaciones. La inexplicable ausencia de un ex candidato presidencial obtuvo primeras planas y horario estelar. Se desconocían los detalles del hecho: “Nada se sabe del Jefe Diego”, publicó Milenio diario. El periódico La Prensa exclamaba “¡Nada!” en su portada. Se reportaba el tema y con suerte su contexto, pero faltaban detalles básicos.

La culpa no es de los medios, sino de los responsables de la investigación. Ninguna autoridad discute el caso. El hermetismo despierta sospechas pero éstas –como los rumores- son insuficientes desde el punto de vista periodístico. ¿Cuánto más puede prolongarse en la agenda noticiosa un tema sustentado en el vacío informativo? Televisa respondió a su manera la noche del lunes.

Luego de la cobertura extraordinaria del sábado por la noche, Joaquín López-Dóriga comenzó la semana explicando en cadena nacional las razones de la televisora para ignorar la historia hasta su desenlace. Algunos dicen que la orden vino desde el gobierno federal. Televisa argumenta el “respeto a la familia” y el “respeto a la vida”. López-Dóriga señaló que la medida no fue fácil pero será firme.

No sorprende que Televisa omita información, sino que justifique el acto. En el ahora olvidado “caso Paulette” -que inicialmente implicaba una “desaparición”- ninguno de los argumentos mencionados se le ocurrieron a la empresa. No por eso me uno a la crítica automática a su decisión. Como periodista y televidente me parece exagerada y a la vez razonable.

La exageración radica en asfixiar un tema de interés nacional con la promesa de resucitarlo cuando concluya, asumiendo que en su desarrollo no habrá episodios relevantes. Lo razonable es evitar la repetición innecesaria de un hecho sobradamente conocido, independientemente de las reacciones que genere. Lo criticable es el bloqueo informativo desde la Procuraduría General de la República y el gobierno de Querétaro. ¿Cuánto más resistirán la presión de los medios?

Eventualmente Diego Fernández de Cevallos aparecerá muerto o será liberado. Carmen Aristegui ha difundido la posibilidad de que miembros del crimen organizado lo hayan secuestrado para negociar con el gobierno federal. De confirmarse esta hipótesis, la “colombianización” mexicana sería inminente. Tampoco descartemos la posibilidad de que las procuradurías terminen difundiendo alguna versión que insulte a la inteligencia y al sentido común.

Vivimos en el país donde todo pasa y nada pasa. Cuando la prensa depende de la versión oficial para seguir reportando y el gobierno ha decidido que el tema le incomoda, inicia una carrera de resistencia. Las dependencias apuestan al desgaste con boletines escuetos y llamados al respeto. Los medios deberían insistir e investigar por su cuenta. Sólo así existe la esperanza de que pronto haya algo que informar…

miércoles, 12 de mayo de 2010

La prensa y los legionarios

Hace 13 años la televisión mexicana difundió los primeros testimonios contra Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. El programa que CNI Canal 40 transmitió el 12 de mayo de 1997 escandalizó a funcionarios federales y a prominentes empresarios que conspiraron para asfixiar el proyecto.

A finales de los noventa, los acusadores de Maciel tenían al mundo en su contra. El sacerdote michoacano –protegido del papa Juan Pablo II- era considerado un “santo” por miles de católicos. Los miembros de la congregación y los egresados de su sistema educativo lo defendían ciegamente desde posiciones estratégicas.

La decisión editorial de CNI estuvo sometida a grandes presiones. “Había amenazas directas de dos empresarios, Roberto Servitje, de Bimbo, y Alfonso Romo, metido en ese entonces en cigarreras y en la bolsa, que si se transmitía el programa, habría un boicot publicitario”, explica el periodista Raymundo Riva Palacio. La medida estaba respaldada por Los Pinos.

Canal 40 no se recuperó de ese golpe financiero. Después vino el pleito con TV Azteca y la toma ilegal de sus instalaciones en el Cerro del Chiquihuite. El tiempo dio la razón a quienes arriesgaron su trabajo y su prestigio para denunciar las atrocidades de Maciel. Ciro Gómez Leyva es uno de ellos. Algunos más lo acompañan en el equipo que actualmente da vida a Milenio Televisión.

Aquel 12 de mayo se escucharon voces como la de José Barba. La historia del ex legionario y académico es a la fecha uno de los testimonios más lúcidos y desgarradores sobre el tema. José Barba no niega su fe pero exige justicia. Es uno de los muchos que fueron ignorados y después acusados de locura o perversidad.

Hoy se les considera probables víctimas de un delito. Este es un avance atribuible a los medios. El caso Maciel es tan grave que ningún periódico o noticiero pudo omitirlo. Algunos retrasaron la cobertura y otros insisten en ella, pero ninguno la ignora… incluyendo el semanario que edita la Arquidiócesis.

Ni en sus épocas más sanguinarias y corruptas, la Iglesia Católica había padecido una crisis como esta. Nunca antes se había puesto tan insistentemente en duda la verdadera fuente de su poder: la credibilidad. ¿Por qué creer en una organización que actúa como guardián de la moral universal pero protege a violadores de niños? ¡Que responda Benedicto XVI!

El escándalo logró perturbar la serenidad papal. El silencio ante la controversia se volvió pena, luego disculpa y finalmente auto reproche. Benedicto XVI declaró esta semana que los verdaderos enemigos de la Iglesia están dentro de ella. Y aunque llevaran siglos ahí, la confesión es digna de reconocimiento por venir de una institución que podríamos considerar de ‘lento aprendizaje’.

Los temas prohibidos explotan con el tiempo. Hablar de ellos requiere valentía cuando no están en boca de todos. Por eso el buen periodismo es visionario y atrevido. Por eso la prensa libre huele a inconformidad, porque las vergüenzas del presente no deben ignorarse por el bien del futuro.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Excusas con caducidad

Cualquier “Día Internacional de…” está en riesgo de no celebrarse en México. Lamentablemente para el país, ese tipo de fechas invitan al análisis externo e interno de aquello que se conmemora. Ocupamos primeros lugares pero nunca presumibles. El resto del tiempo somos ejemplo de corrupción, falta de transparencia y violaciones a los derechos humanos.

El “Día Internacional de la Prensa” no fue la excepción. Este lunes, mientras en algunas latitudes se presumían avances, en México se señalaban (otra vez) los horrores. Así ha sido durante años en este y otros temas. Con 62 periodistas muertos desde el 2006 es difícil alegrarse. Mientras tanto, los gobiernos ignoran, minimizan o justifican… según el caso.

Si la libertad de prensa y el derecho a la vida fueran verdaderas prioridades del Estado mexicano, ¿no serían los últimos años la mayor prueba de su fracaso? Prefiero pensar que no le importan. Quizá el Estado sea efectivo en otros asuntos… Así que –desde un optimismo infundado- hasta soy benevolente.

El caso es que México es la letrina del periodismo mundial. Pero no nos sintamos solos. Están con nosotros países soberanos, libres y democráticos como Irak, Irán, China, Somalia y Ruanda. Los pueblos más oprimidos del mundo comparten nuestra desgracia. El panorama es desolador.

La organización Reporteros Sin Fronteras dice que somos el país más peligroso para la profesión en Latinoamérica. Eso nos ubica por debajo de países que –por razones culturales- consideramos “inferiores”, especialmente en Centroamérica. Al paso que vamos, la excusa de que “podríamos estar peor” se acerca a su fecha de caducidad.

Tampoco hay esperanza. Los políticos mexicanos sienten tal compromiso por sus dichos y promesas de campaña que los candidatos que hoy condenan los ataques a periodistas serán quienes mañana los ordenen desde su escritorio. En algún punto, la creencia en la posibilidad de un cambio se vuelve insostenible. Son cada vez más quienes lo entienden.

Pese a esto, la propaganda en México es exitosa: ante el virtual colapso del país, son muchos los que -sin que su empleo en la administración pública esté en riesgo- defienden ardorosamente la convicción de que “vamos bien”. Y no los critico. Que veneren a futbolistas o a galanes de telenovela si quieren, pero que abran los ojos. Que no anden por ahí desinformados.

Justo aquí se cruzan dos desgracias: la del público que no quiere informarse y la del reportero que no puede informar. La ignorancia y la censura son los ingredientes centrales del infortunio periodístico en México. Se sabe que no hay democracia sin prensa libre y se intuye que nada de eso existe aquí.

La emboscada en que dos reporteros de la revista Contralínea fueron atacados la semana pasada en Oaxaca ejemplifica las condiciones en que los periodistas laboran en el país. Érika Ramírez y David Cilia sobrevivieron. Su caso se suma a las agresiones contra los periodistas de Contralínea, cuyas oficinas en el Distrito Federal fueron allanadas por cuarta vez el 10 de abril.

La situación del periodismo es alarmante pero a pocos les inquieta. Es como un automóvil que lleva horas sonando en un estacionamiento y ni los vigilantes se acercan. Estamos acostumbrados al sonido de la infamia. A menos que esto cambie, continuarán las amenazas y las muertes. Los “días internacionales” seguirán ahí como una invitación a sentir vergüenza. Ese es el primer paso…

miércoles, 28 de abril de 2010

¿Por qué tanto alboroto?

Sigo sin leer o escuchar comentarios que justifiquen la “Ley Antiinmigrante” en Arizona. Los argumentos a favor sobran en los Estados Unidos pero no existen aquí. Pareciera que la pluralidad política e ideológica en México desapareció momentáneamente y que todas las voces condenan la “vergüenza mundial” del vecino del norte.

Las figuras públicas en nuestro país saben que es un buen momento para llamar la atención. Nada les emociona más. Subirse a la agenda mediática es fácil en estos días. El método es simple y consiste en aprovechar los micrófonos al alcance para adjetivar abundantemente la legislación que permitirá revisar los documentos migratorios de cualquier persona “sospechosa”.

El criterio de selección es un tema sensible. Los críticos dicen que ahora la policía tendrá la excusa perfecta para molestar y en su caso arrestar a quienes no sean güeros de ojo claro, incluidos los mexicanos. Entonces, concluyen los críticos, esto comprueba que la ley es racista y por lo tanto retrógrada. Además de aberrante.

Tanto estupor parece excesivo. La criminalización de los inmigrantes en Estados Unidos no inició ayer. Los defensores de las minorías olvidan que el choque cultural lleva tanto tiempo ocurriendo que el “criterio racial” en realidad afectará a la mayoría. Incluso a quienes aplauden la medida porque no entienden que es imposible detener el fenómeno.

¿Qué pasará si la ley SB 1070 entra en vigor? Deportarán a muchos, algunos regresarán y muchos más se seguirán yendo. Así ocurrirá pese a los perros, los muros, los detectores de calor, las patrullas, los agentes abusivos, los republicanos con rifles y las condiciones extremas del clima. Con todo esto, las leyes son lo de menos. Entonces, ¿por qué tanto alboroto?

Porque es un roce de Patrias: la ligera colisión entre dos soberanías. Un momento que invita a retomar la exitosa fórmula narrativa de “ellos contra nosotros”. ‘Allá afuera hay gente mala que nos odia’. Como los chinos que expulsaron a todos los mexicanos durante la epidemia de influenza porcina y después humana. ¡Racistas! ¡Qué culpa tenían los paisanos de que la epidemia comenzara en Veracruz!

La rivalidad entre México y Estados Unidos tiene raíces profundas. Alguna vez escuché a un historiador graduado en Harvard decir que los mexicanos no han superado el trauma de haber sido víctimas del mayor despojo territorial en la historia de la humanidad. El antagonismo es cultural, independientemente de las razones, pero es más fuerte aquí que allá. Por eso el caso Arizona es atractivo.

Señoras y señores, enciendan su televisión y observen a las instituciones mexicanas victimizarse mundialmente por una legislación local que afectará a muchas otras nacionalidades, incluida la estadounidense. No justifico la medida, critico la forma en que se ha exagerado en los medios. Tanto que “tirar” la ley será interpretado como una victoria cuando, en el fondo, nada habrá cambiado. El triunfo, aunque se conceda, no representa un verdadero avance.

El tema de fondo -el verdaderamente urgente- es la reforma migratoria. La indignación inducida está mal canalizada. Se desgastará luchando contra una ley en Arizona cuando podría estar presionando en Washington. Mientras tanto, los inmigrantes seguirán moviendo la economía de dos países que no les ofrecen las mínimas condiciones laborales ni se atreven a darles el lugar que merecen en su lista de prioridades…

miércoles, 21 de abril de 2010

Espionaje perfecto

El optimismo fingido se detecta a kilómetros. Héctor Osuna, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, compareció el martes ante diputados federales. Y aunque admitió deficiencias en el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Renaut), consideró que el vaso está “medio lleno”.

“Leyendas urbanas”. Así calificó Osuna las versiones periodísticas que circularon sobre los miles de ciudadanos que registraron su línea con nombres de políticos y empresarios como Felipe Calderón o Carlos Slim. El presidente de la Cofetel aceptó que la estrategia de difusión fue tardía y que la base de datos está lejos de ser confiable y completa.

El funcionario negó que el Renaut haya fracasado. Por el contrario, lo declaró un éxito argumentando que no podía ser perfecto. Al escuchar esto, ¿sentirán tranquilidad los más de 65 millones de ciudadanos que cumplieron con el trámite para evitar la cancelación de su número? ¿La retórica de las autoridades convencerá a alguien?

La prensa ha hecho su trabajo. La Jornada reportó que el contador de líneas inscritas en el portal de la Cofetel no representa una cifra real, sino el resultado de un algoritmo que responde a la fecha fijada en la computadora de quien lo consulta. Para conseguir más del 100 por ciento es necesario adelantar el calendario.

El Universal provocó dolores de cabeza con su primera plana del lunes. Si en el barrio de Tepito pueden conseguirse los datos personales de millones de mexicanos con 12 mil dólares, ¿existe la posibilidad de que la información asociada a los celulares registrados termine también en el mercado negro?

Aún si creyéramos que los archivos del Renaut están protegidos celosamente por la Secretaría de Gobernación y que sólo se comparten con autoridades judiciales, no podemos ignorar que –en mayor o menor medida- todas las procuradurías del país están infiltradas por el crimen organizado. Negarlo es una ingenuidad que ni el gobierno federal se permite.

Aquí se vislumbra la verdadera tragedia del Renaut. Lo que sería un freno a las extorsiones telefónicas terminó siendo lo contrario: un incentivo, una tentación. Un celular registrado representa además un peligro para su portador: con él pueden cometerse crímenes a su nombre. ¿O en serio alguien pensó que los delincuentes se darían de alta cuando pueden robar?

Ni hablar de la privacidad. Por ley, las empresas telefónicas deben anotar el origen y el destino de cualquier comunicación. También guardan la hora y la posición geográfica de los involucrados. Este sistema de marcaje personal es el espionaje perfecto: el costo lo absorbe la víctima y siente que lo hace por su bien.

El presidente de la Cofetel es una pieza más del engranaje burocrático que funciona desde el cinismo. La desvergüenza de este personaje pareciera un requisito de los puestos de alto nivel. Quienes los ocupan –irónicamente- se hacen llamar “servidores públicos” por simple conveniencia personal.

El Renaut se agrega a la lista de ignominias en México. Aquí no pasa nada mientras el discurso oficial se mantenga optimista. Desgraciadamente, la sociedad continuará perdiendo espacios si sigue creyendo los argumentos absurdos que justifican la desaparición paulatina de sus libertades.